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Ahora sí, las balas pican cerca

Editado por Carlos Hernández
hernandez.carlos@grupoamerica.com.ar

Veníamos relativamente bien hasta que el virus llegó por donde se suponía que podía entrar.

En una provincia que recibe a diario 1.500 camiones por ser parte del corredor bioceánico se hace imperioso poner la lupa en todo el movimiento que genera el transporte de cargas y extremar las medidas preventivas.

El  caso del camionero, quien sería el vector de contagio de tres miembros de su familia, desató un febril movimiento de los equipos sanitarios, ante la probabilidad de diseminación del virus, para detectar y aislar a toda la red de contactos que se tejieron durante diez días.

El gobierno de Suarez venía tomando la iniciativa y llevaba varios pasos adelante en materia de prevención y posterior  flexibilización camino a la normalidad,  al menos respecto del área metropolitana de Buenos Aires, donde tiene puesto el foco Alberto Fernández, tan afecto a las comparaciones.

Como consecuencia del supuesto "nexo 0", el gobierno firmó el decreto que establece los protocolos para transportistas con residencia en Mendoza, en otras provincias, y extranjeros, que incluyen cuarentenas, seguimiento satelital y regulaciones estrictas. 

Ahora le toca correr de atrás y extremar el esfuerzo para cortar la cadena de contagios, si es que el virus se ha extendido más allá de los casos detectados. 

Rodolfo Suarez había advertido que el sistema sanitario estaba preparado para el momento crítico, pero sólo el control de la situación permitirá la continuidad de la apertura de la actividad económica y de la vida social. En caso contrario, una marcha atrás sería letal para los sectores que todavía están lejos de ponerse de pie y agudizaría el malhumor de la sociedad. 

Desolador

La agenda gubernamental liga inevitablemente las cuestiones de la salud y de la economía. La extensión de la cuarentena es proporcional al dramático aumento de la pobreza y a la postergación de los plazos de recuperación económica. La mitad de los niños que viven en Argentina son pobres, pese a que el IFE y otros programas específicos temporarios están evitando un incremento mayor de la pobreza en el orden del ocho por ciento, según datos oficiales.

Un informe de CAME señala la realidad de la producción de las pymes industriales: en abril cayó 51 por ciento interanual. Los efectos del aislamiento dan indicadores negativos en todos los rubros, mientras la ayuda a las provincias llega a cuentagotas. Mendoza recibió hasta el momento un cuarto del monto extra prometido de 5.000 millones de pesos.
La situación no da margen para más ajuste que el derivado naturalmente de la lucha contra la pandemia. Menos, en momentos de caída estrepitosa de la coparticipación y de la recaudación provincial. 

El debate que viene

En un contexto de crisis financiera, el gobierno ha dado nuevo impulso a la necesidad de reestructuración de la deuda local, con la mirada atenta a la negociación nacional para evitar el default. Por estas horas es inminente una definición con los bonistas, con quienes el ministro Martín Guzmán está logrando acercar posiciones. Al respecto hay una coincidencia en ámbitos políticos y económicos que el arreglo es una prioridad, lo que le daría oxígeno financiero a las provincias y a las empresas.

Los mismos resortes, con sus particularidades lógicas, que la oposición le facilitó al gobierno de Alberto Fernández para negociar, son los que Suarez está pidiendo a la Legislatura para reestructurar la deuda de Mendoza.
El proyecto oficialista impulsado por el diputado Jorge López busca modificar el artículo 68 de la Ley de Administración Financiera. La estrategia es tener una habilitación de la oposición por este y los próximos ejercicios para obtener mejores condiciones créditicias en plazos e intereses.

"Yo pido que nos den la posibilidad de renegociar la deuda. La situación es acuciante, me gustaría que no existan mezquindades políticas", dice Suarez.
La expresión obedece a la experiencia frustrante que tuvo al inaugurar su gobierno, cuando el peronismo le negó la posibilidad del roll over y la toma de deuda en dólares para obras que impactarían en los cuatro años de gestión.

A escasos meses de aquel rechazo se abre una nueva instancia a raíz de las graves consecuencias de la pandemia. Es posible que, sin menguar su función de contralor, la oposición logre jerarquizar su rol acompañando una política de Estado en la cuestión crediticia, a lo que está atada la suerte de los sectores productivos, el empleo y la situación social de la Provincia.
Entre tantos males, por ahí la pandemia promueve una dirigencia política (oficialista y opositora) que encuentre un rumbo acorde a los requerimientos y necesidades de Mendoza.

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