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Acordar se puede, si se quiere y te dejan

Los graves problemas que afronta el país exigen un gran acuerdo nacional. Mendoza está dando un primer paso

El lanzamiento del Consejo Económico Social y Ambiental de Mendoza es un buen augurio para empezar a pensar sobre los cambios estructurales que necesita la provincia. La amplitud de la convocatoria con la presencia de exgobernadores y referentes de diversos sectores, la mayoría sin intereses electorales en pugna, nos permite suponer un proceso de debate sobre los grandes asuntos que suelen quedar postergados por las urgencias de la coyuntura y las mezquindades parciales.

Muchos de los convocados han tenido protagonismo en algún momento determinado, pero nadie ha podido resolver los problemas del estancamiento económico sin la ayuda del conjunto. Lo que hace falta, y podría ser aportado por el flamante Consejo, es un debate profundo y de alto vuelo sobre políticas públicas para el presente y el futuro de la Provincia con el apoyo de las principales fuerzas y organizaciones.

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En la entrevista que mantuvimos con el Gobernador en el programa Séptimo Día (El Siete) surgió naturalmente el tema en cuestión. Precisamente, Rodolfo Suarez se esperanzó en que de allí surjan ideas superadoras y, fundamentalmente, acuerdos básicos para lograr objetivos.

Frustrado el proyecto de desarrollo minero que había planteado ya en la campaña, Suarez enumera algunos de los potenciales que tiene la Provincia para desarrollar, además de las actividades tradicionales. Confía en todo lo que mueve el turismo, que seguirá en alza cuando aminore la pandemia, y piensa en el impulso de la economía del conocimiento que en Mendoza encuentra un ecosistema apropiado.

"La producción de la nuez y el cannabis medicinal también tienen un buen potencial", cita Suarez como ejemplos. Y hace hincapié en la necesidad imperiosa de tecnificar el riego. Junto a Irrigación esta semana ha realizado inauguraciones de obras, pero pone foco en la necesidad de ir reemplazando el vetusto e irracional riego a manto.

Mendoza ha logrado, no sin esfuerzo, equilibrar sus cuentas públicas, pero la pobreza y la desocupación siguen en aumento. Escasas herramientas tiene el Gobierno frente a las decisiones macroeconómicas de la Nación, pero queda margen para pensar en actividades productivas e inversiones para establecer un polo de desarrollo regional que logre revertir la situación social y sea ésta una tierra de oportunidades.

No estamos solos

Mucho se depende de los gobiernos nacionales y no es menor lo que se tiene que militar ante el gabinete, en este caso, de Alberto Fernández. El ingreso del durazno en lata de China, por ejemplo, ha implicado un motivo de protesta del equipo económico local. El eslabonamiento productivo se puede ver perjudicado notablemente si se persiste en estas movidas que afectan a la producción e industria regional, por eso la reacción de las autoridades y los representantes privados locales.

Importar durazno en lata a Mendoza es un contrasentido más en las políticas económicas nacionales, por la salida de las divisas que no sobran y porque afecta la producción y el trabajo que tanto se declama. La competencia no es viable cuando existen brutales asimetrías, como bien lo explica el subsecretario Sergio Moralejo. La presión impositiva que soporta el sector productivo no es equiparable a otros países de la región, tenemos escasos acuerdos de libre comercio, distintos tipos de dólares, dificultades para importar insumos y bienes de capital, altos costos de logística, y, entre tantas adversidades, políticas macro inestables.

Mientras se negocia un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional no aparece en el horizonte un plan económico consistente y creíble, que ofrezca garantías para la inversión. La calma aparente de la cotización del dolar en sus diferentes versiones no significa en sí mismo que los mercados tengan confianza en la política macroeconómica.

Ya jugado el primer año de gestión de Alberto Fernández, solo tiene para mostrar una reestructuración exitosa de la deuda con tenedores de bono. Todo lo demás, en materia económica da para contabilizarlo en la columna del debe. Las ayudas a empresas y a personas por la emergencia sanitaria se han hecho a fuerza de emisión monetaria que implicará un alto costo a la hora de la recuperación económica.

Se espera un crecimiento para el año que comienza aunque estará lejos de compensar la caída del 12 % del PBI, provocada por la estrategia establecida frente a la pandemia, lo que ubica a Argentina en el peor lugar de la región.

La situación del país recomienda una colaboración de todos los sectores políticos, económicos y sociales a la gestión presidencial, siempre y cuando sea Alberto Fernandez quien tenga la voluntad de convocar a un gran acuerdo.Claro que para eso el Presidente debería redefinir los objetivos de su gobierno, no tanto por la pandemia, sino por la agenda que le impone Cristina a raíz de su situación judicial.

Habrá que ver cómo se mueve Alberto Fernández y si retoma el contrato electoral que lo llevó hacia la Presidencia, en un año que estará signado, por si fuera poco, por las elecciones de medio término.