Análisis y opinión

2022, año en que el debate sobre las reinas de Vendimia ascendió a la agenda pública

La reacción tradicionalista que no acepta modificar los reinados vendimiales, ha sido la más militante para fijar el debate

La Fiesta de este año no será particularmente recordada por su realización artística. Nadie dirá con el tiempo "la Vendimia 2022 marcó un hito". Será una más, dentro de un pelotón de festejos similares que han estado entre un 6 o un 7 de calificación.

Lo que sí ha generado esta edición 2022 de la Fiesta de la Vendimia es la instalación -en la agenda social y política de los mendocinos- del debate sobre si hay que seguir eligiendo reinas de la Vendimia mediante un concurso de belleza.

Y fíjese, lector/a. que esta vez quienes más han ayudado a fijar ese tema de discusión han sido los sectores que están a favor de mantener los reinados vendimiales, no los detractores

Acción y reacciónLos grupos tradicionalistas y, en particular, los de ex reinas de la Vendimia, han demostrado un ímpetu militante que le desconocíamos. Está bueno, más allá de que se discrepe de ellas. Antes eran un rótulo y ahora, a caballo de la pelea contra la decisión de Guaymallén de eliminar los reinados, han tomado una actitud más política.

Las comisiones de Reinas (Coronave), tanto la provincial como las municipales, decidieron enfrentar al municipio de Guaymallén que conduce el radical Marcelino Iglesias, pero en lugar de buscar apoyo en las organizaciones civiles, lo hicieron en el partidismo y tuvieron en el intendente peronista de Maipú, Matías Stevanato, a un decidido gestor que les sirvió en bandeja la logística para armar la Vendimia Rebelde de Guaymallén, pero en territorio de Maipú.

De allí salió la reina paralela Julieta Lonigro, que resultó ser una mujer empeñosa y locuaz para defender la causa de las capas y las coronas, sobre todo sabiendo que era una causa perdida. Como quien instala una marca, Lonigro logró posicionarse como la líder de una rebelión de fantasía.

Guerreras

Julieta Lonigro, la locuaz y guerrera reina paralela (o rebelde, o trucha, o blue de Guaymallén, ya no tendrá chances -creemos- de seguir picudeándose vía tuit con el gobernador. Suponemos que las ex reinas que integran las Corenave también se calmarán hasta que la Corte Suprema de Justicia provincial se expida sobre el fondo de la cuestión que las llevó a acudir a ese tribunal.

La Corte en pleno debe definir si un municipio puede decidir con el voto de sus concejales ponerle fin a la elección de su reina de la Vendimia, como ya ha ocurrido con Guaymallén, que desde marzo de 2021 eliminó tal concurso de belleza.

Sin embargo, manifiestos escritos por algunas ex reinas en Instagram y otras redes sociales, en particular uno de María Paula García, reina nacional de la Vendimia 2007, han reavivado el fuego al solicitar que en este debate los intendentes no actúen movidos por sus gustos personales. "Marcelino Iglesias me dijo que eliminaba la figura de la Reina porque a él le aburrían las elecciones y no soportaba las discusiones que se generaban entre los familiares de las candidatas", aseguró García.

No me jodás

Pasemos a otro asunto vendimial. Sería estupendo que este año el Gobierno estuviera a tono con la transparencia que exige la sociedad y nos informara sin demoras sobre cómo se distribuyeron los gastos de Vendimia. El gobernador Suarez suele remarcar su orgullo de que en el resto del país se hable de que hay una forma mendocina de hacer las cosas. Gran oportunidad entonces para ponerlo en práctica en el ítem del que hablábamos.

Hagamos un poco de historia. En materia periodística ha sido un clásico toparse con la reticencia de los funcionarios de todos los gobiernos a informar debida y detalladamente sobre los gastos de la Fiesta de la Vendimia.

"La Vendimia no es un gasto, es una inversión" se apuraban a explicar los funcionarios de variadas categorías, como diciendo: no nos vengas a joder con esas cifras cuando todo ha salido pipí cucú. ¿Viste lo que fueron los fuegos artificiales? Y uno respondía: ¿Y quién dijo que salió mal? Sólo queremos información pública acerca de cómo se han invertido los fondos del Estado.

Año tras año, fue una lucha saber cuánto se había recaudado por venta de entradas, por derechos de publicidad, por gastos de cortesía y protocolo. O cuánto había sido el monto invertido en la contratación de bailarines, actores y extras del Acto Central, un rubro que fue creciendo en cantidad año tras año, hasta alcanzar el exorbitante cifra de 1.000 personas. La corporación de hacedores culturales considera a esas contrataciones multitudinarias un derecho adquirido.

Los funcionarios veían como una afrenta el verse obligados a detallar lo que había salido la Vía Blanca o el carrusel. O el Acto Central y las repeticiones. Ni hablar cuando el periodista solicitaba detalles del cachet de los artistas nacionales o internacionales que se contrataban para las repeticiones. Da cosa pensar que le pagamos en dólares a personajes como Romeo Santos!