Lindsey Vonn no se baja: acelera la recuperación con la mira puesta en los Juegos Olímpicos

Trabaja contrarreloj para recuperarse de una lesión en la rodilla izquierda, mientras que su objetivo para los Juegos Olímpicos sigue intacto.

Lindsey Vonn sigue demostrando que su mayor especialidad no es solo la velocidad, sino también la resiliencia. A pocos días de lesionarse la rodilla en el descenso de la Copa del Mundo en Crans-Montana, la leyenda de Estados Unidos dejó un mensaje claro: su sueño de los Juegos Olímpicos sigue en pie. “Mi sueño olímpico no terminó”, escribió en redes sociales, sorprendiendo al mundo del esquí.

La esquiadora de 41 años debió ser trasladada en helicóptero a un hospital para su evaluación tras la caída. Los primeros informes hablan de una contusión ósea en la rodilla izquierda, aunque el equipo mantiene reserva sobre los detalles médicos. De todos modos, el entorno transmite un optimismo cauteloso. Su entrenador, Aksel Lund Svindal, se mostró confiado mientras continúan los estudios y el trabajo de recuperación.

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Vonn no esquivó la gravedad del momento. “Es un resultado muy difícil a una semana de los Juegos Olímpicos… pero si hay algo que sé hacer, es volver”, escribió. También agradeció “el amor y el apoyo” de sus seguidores y elogió al personal médico por la asistencia recibida. Entre los mensajes destacados apareció el de Mikaela Shiffrin: “Si alguien puede hacer esto, sos vos”.

El accidente en Crans-Montana —una carrera que terminó siendo cancelada tras su caída— volvió a poner el foco en su estado físico. Aun así, Vonn también se tomó un momento para enviarle su apoyo a la noruega Marte Monsen, quien sufrió un fuerte golpe en la misma competencia y debió ser retirada en camilla.

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Tres días después del impacto, toda la energía está puesta en llegar a tiempo. El gran objetivo del regreso que anunció en octubre de 2024 siempre fue el descenso olímpico de Cortina, la prueba reina que quiere disputar en Milano Cortina 2026. No hay indicios de que piense bajarse de esa meta. Incluso en el horizonte aparece una posible combinada por equipos junto a Shiffrin y un super-G que, en sus planes originales, iba a marcar el cierre de su carrera.

El calendario corre, pero el clima podría jugar a favor. Se pronostican nevadas en los próximos entrenamientos oficiales, y una eventual cancelación le daría horas extra de recuperación. En este escenario, cada día vale oro.

Con 41 años y una trayectoria marcada por regresos que parecían imposibles, Vonn vuelve a enfrentarse a su rival más conocido: el tiempo. Su fortaleza mental sigue siendo su mejor aliada. Y mientras ella insiste en que su sueño olímpico sigue vivo, el mundo del esquí sigue atento sabiendo que, si alguien puede pelear hasta el final, es Lindsey Vonn.