La cordillera cuyana y la región patagónica experimentan un fenómeno climático inusual mientras transitamos el último mes de la primavera. Frentes fríos sucesivos tiñeron a las montañas de blanco con sorprendentes nevadas tardías.
Como contracara del zonda mendocino, la alta montaña recibió postales invernales en lugares como El Azufre, con acumulaciones increíbles a mediados de noviembre. Este patrón climático afectó a buena parte de la cordillera, desde Bariloche, Neuquén, Chubut y Mendoza, entre otras, sorprendiendo a residentes y al turismo.
La nieve, por lo general ausente en esta época del año, continúa siendo protagonista en nuestro país, con paisajes blancos en algunas zonas de la cordillera.
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Los sucesivos sistemas frontales fríos, provenientes del Pacífico sur, desafiaron a la primavera, llevando a la región temperaturas más propias de julio que de noviembre. Este clima inusual se presenta en medio de una transición por el fenómeno de El Niño, que en la patagonia sorprendió a todos.
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