Mundo Viernes, 25 de mayo de 2018

Weinstein se entregó a la policía, fue acusado y quedó libre bajo fianza

Recibido por docenas de fotógrafos y cámaras de televisión, el magnate de 66 años, que portaba un saco azul marino y una camisa clara, no habló a su llegada.

El productor cinematográfico estadounidense Harvey Weinstein, que este viernes se entregó en una comisaría de Nueva York, fue procesado por los delitos de violación y abuso sexual, en dos casos ocurridos en 2004 y 2013, aunque luego quedó en libertad bajo fianza.

Según reportaron medios estadounidenses, quien fuera uno de los hombres más poderosos de la industria del espectáculo norteamericano, acusado de más de 80 casos de abuso, acoso o inconductas sexuales, pagó un millón de dólares para quedar en libertad, aunque su pasaporte fue retenido por las autoridades judiciales ante el riesgo de fuga al exterior, donde posee numerosas propiedades.

Además, Weinstein estará bajo monitoreo las 24 horas a través de un dispositivo electrónico, que alertará a las autoridades si se aleja de los distritos de Nueva York o Connecticut, donde podrá moverse libremente.

Weinstein se presentó voluntariamente y en compañía de sus abogados en la comisaría número 1 de Nueva York esta mañana, situada en la isla de Manhattan, donde quedó formalmente arrestado.

La posibilidad de la detención de Weinstein había sido discutida durante toda la semana en los medios estadounidenses, que estaban apostados con sus cámaras frente a la comisaría del barrio de Tribeca a la espera de su llegada.

Vestido de camisa blanca, suéter celeste y saco, Weinstein bajó de una camioneta negra con dos libros debajo del brazo y sorteó los vallados policiales preparados para que ni la prensa ni las decenas de manifestantes que le gritaban pudieran acercársele.

Poco después salió del edificio esposado y con una llamativa sonrisa en sus labios, conducido por las autoridades a la Fiscalía de distrito de Manhattan, a cargo de Cyrus Vance, donde quedó formalmente procesado por los cargos de violación y abuso sexual: uno ocurrido en 2004 contra la aspirante a actriz Lucia Evans, y otro en 2013 contra una mujer cuya identidad aún no fue revelada.

Al mismo tiempo, la fiscalía conducida por Vance, quien está siendo objeto de una investigación por no impulsar el procesamiento de Weinstein con anterioridad, le fijó una fianza de un millón de dólares, que fue pagada en el acto, lo que permitió a Weinstein recuperar su libertad.

Evans, junto con otras actrices como la italiana Asia Argento, fueron las primeras denunciantes de Weinstein en una serie de artículos difundidos por la revista The New Yorker y el diario The New York Times, que aparecieron el pasado 5 de ocubre.

La investigación conjunta de los dos medios neoyorquinos, que les valió en abril de este año el premio Pulitzer en la categoría Servicio Público, dio a conocer la denuncia de más de una docena de mujeres contra Weinstein por distintos tipos de delitos sexuales.

Desde entonces, hasta 80 acusaciones diferentes en su contra revelaron que Weinstein utilizó durante años su posición de poder en la industria cinematográfica para acosar, abusar o directamente violar a mujeres que trabajaban o querían trabajar para él y su productora, en lo que se considera el mayor escándalo de la historia de Hollywood.

Esa misma posición de poder en la industria, con varios Oscars a las películas que producía inicialmente con Miramax y luego con The Weinstein Co., como "Shakespeare in Love" o "El discurso del rey", le proveyó una red de tráfico de influencias que le permitió ocultar sus abusos hasta 2017, cuando estalló el affaire que ahora lo llevó a los estrados judiciales.

Ashley Judd, Rose McGowan, Mira Sorvino, Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Uma Thurman y Salma Hayek son sólo algunas de las actrices de alto perfil que afirmaron haber sido acosadas por el productor.

Las distintas organizaciones cinematográficas a las que pertenecía, como la Academia de Hollywood, la británica y el sindicato de productores, lo expulsaron o lo forzaron a renunciar, mientras que su esposa, Georgina Chapman, lo abandonó y perdió The Weinstein Company, el imperio cinematográfico que fundó y presidía.

Con la apariencia de lavar su imagen pública y sentar atenuantes para las causas judiciales que comenzaban a acumularse, Weinstein abandonó la actividad y se internó en una clínica del estado de Arizona especializada en adicciones sexuales.

La ola de denuncias contra quien fuera un todopoderoso de Hollywood produjo además que muchas mujeres de la industria comenzaran a relatar sus propias experiencias con otros productores, directores y actores con conductas sexuales depredadoras.

Los movimientos contra el acoso sexual y las inequidades sufridas por las mujeres en el ámbito laboral #metoo y "Time's Up", coparon las principales páginas de los medios de comunicación y provocaron lo que se denominó "el efecto Weinstein".

Se trata de la andanada de denuncias contra otras figuras del espectáculo que en la gran mayoría de los casos comenzaron a ser despedidos de proyectos, cancelados sus contratos y desligados de empresas por sus empleadores en grandes productoras, cadenas televisivas o plataformas de streaming.

Algunos de los casos más resonantes de una extensa lista fueron los de Kevin Spacey, el comediante Louis C.K., Bill Cosby, el presidente de Disney Animation y Pixar John Lasseter, el actor Dustin Hoffman y Morgan Freeman.

Harvey Weinstein. Foto: AP.
Harvey Weinstein. Foto: AP.

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