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Es un ritual que se celebra cada año en la comunidad de Citilcum

Una triste y sangrienta tradición que buscan prohibir

Es un ritual sanguinario que se celebra cada año en la comunidad de Citilcum, en Yucatán. La gente se reúne en el centro del pueblo, donde se instala una estructura formada por dos largas columnas de cemento con una viga encima, transversal, que viene a funcionar como un patíbulo.Allí se cuelgan piñatas artesanales, fabricadas con cartón y colores brillantes, pero en vez de contener caramelos y otras confituras, adentro se colocan animales vivos, como iguanas y zarigüeyas.

Los animales –que los pobladores califican despectivamente de “alimañas”- son capturados la noche anterior por los niños del lugar.La peculiar fiesta, llamada “Kots Kaal Pato”, comienza cuando los pobladores armados con un palo les pegan a las piñatas, matando a los animales dentro. Si alguno cae al suelo moribundo, la multitud lo aplasta a pisotones.
Sin embargo, la peor parte está por venir: los residentes sacan entonces los patos. Las aves son amarradas por las patas y colgadas del “patíbulo” que ocupa el centro de la plaza popular. Entonces entran en acción los concursantes, quienes saltan para ver cuál atrapa la cabeza… para arrancarla con sus manos. El ganador se lleva el cuerpo del ave a su casa.Un reportaje del sitio Vice da cuenta de que aunque el pato muere al momento en que se le rompe el pescuezo pueden pasar algunos minutos antes de que la cabeza se desprenda del cuerpo. Durante ese tiempo el hombre que hala la cabeza del animal y quienes lo rodean terminan bañados en sangre, en medio de los vítores de la gente reunida: niños, hombres, mujeres, ancianos...Pero no todos celebran la tradición del Kots Kaal Pato. Al menos dos peticiones circulan en la plataforma Change.org, pidiendo al congreso del estado de Yucatán y al gobernador Rolando Zapata Bello que prohíban esta práctica.Una de ellas está suscrita por ciudadanos yucatecos, alega que festivales como ese sólo son una muestra de barbarie."Estamos convencidos de que en pleno siglo XXI, con tantas alternativas de entretenimiento y ante el grado de avance ético y moral hacia el trato a los animales, este tipo de espectáculos deberían erradicarse de nuestra sociedad, ya que solo muestran la barbarie humana que sólo genera violencia y en nada contribuye a formar una mejor sociedad, mas ética y compasiva hacia todo ser", dice la petición que ya recaudó casi miles de firmas.Otra solicitud, presentada por el ciudadano Erik Roldán, sumó 10,000 firmas de respaldo en apenas dos días y ya acumula más de 12,000.De acuerdo con Vice, el Kots Kal Pato no responde a una tradición ancestral. Nadie sabe el origen de la festividad.Freddy Poot Sosa, investigador de la cultura maya, desconocía su existencia. "No sabía que existía un festejo de ese tipo, supongo que es un festejo muy local y exclusivo de Citilcum".Pero Idelfonso Tec, un anciano que nació y creció en Citilcum, cree que el origen del festival data de hace algunas generaciones."No sabemos el origen de la tradición. Yo lo aprendí de mis padres y mis padres de sus padres. Antes se hacía en un gran árbol de ceibo que estaba aquí cerca, pero en el año 2002, cuando el huracán Isidoro pegó a Yucatán, el árbol se cayó", dijo.Entonces construyeron el patíbulo.

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