El presidente de le dio la bienvenida el lunes a una gran cantidad de familias con sus niños para el tradicional Festival de los Huevos de Pascua en los jardines de la Casa Blanca, y en el solemne momento de su himno nacional, olvidó los honores.
Sin embargo, su esposa, , a quien rara vez ha tratado bien en público, fue la encargada de recordarle que debía llevar la mano al pecho, lo que hizo con un sutil codazo que casa logra pasar inadvertido.
"Seremos una nación más fuerte, más grande y mejor, de lo que jamás hemos sido", dijo el mandatario "yankee", acompañado de su esposa Melania, y su hijo Barron de 11 años.
Habían surgido dudas sobre si el actual gobierno podía organizar con éxito el encuentro, una tradición que se remonta a 139 años.
Su esposa Melania, esta vez, lo sacó de un ridículo aún mayor... o se lo provocó y tuvo una dulce venganza. Según quién lo mire, claro.
