El martillo fue bajado por el rematador cuando nadie sobrepasó la última oferta de US$ 30.500, sobre una base de US$ 20.000. Lo adquirió un empresario argentino vinculado a Uruguay, pero se respetó su deseo de mantenerse en el anonimato. El rematador, como pocas veces acontece, renunció a su derecho de comisión.El acto se cumplió en medio de una especie de impasse solidario; se detuvo el remate tradicional de los martes y antes de invocar a los presentes para que ofertaran por la tablet del Papa, se presentó un lote mixto, compuesto por una camiseta de Peñarol titular y otra de Nacional alternativa, rematadas en US$ 400 y US$ 300 respectivamente, a favor del niño Sebastián Gagliano, quien necesita US$ 100.000 para recibir un tratamiento contra la hepatitis C en Estados Unidos.
Alas 15:50 se subastó ayer el iPad del Papa Francisco, en la casa de remates Castells. Curiosamente, la puja se dio por vía telefónica entre dos interesados, y duró poco más de 5’. En la sala de la calle Galicia y