El ataque ocurrió minutos después de una tensa conversación entre Donald Trump y Vladimir Putin. Según la Fuerza Aérea ucraniana, nueve misiles y 63 drones impactaron directamente, un número inusualmente alto. El resto fue interceptado, 270 objetivos aéreos fueron derribados y otros 208 drones fueron neutralizados mediante interferencias electrónicas.
El arsenal ruso incluyó misiles hipersónicos Kinzhal y seis misiles balísticos Iskander-M, junto con versiones norcoreanas del modelo KN-23. El ataque golpeó no solo Kiev, sino también Dnipropetrovsk, Sumi, Járkov y Cherníguiv. En estas zonas, además de impactos directos, cayeron fragmentos de misiles y drones rusos.
Ucrania bajo fuego: Zelenski exige presión internacional
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el bombardeo como “uno de los ataques más masivos y cínicos hasta ahora” y lo describió como “una noche brutal y de insomnio”. Informó al menos 23 heridos y aseguró que la única respuesta posible es aumentar la presión internacional contra Rusia.
Zelenski detalló que se lanzaron 550 objetos contra el territorio ucraniano, incluidos más de 330 aparatos no tripulados Shahed y misiles balísticos. A las 9 de la mañana del viernes finalmente se levantó la alerta antiaérea en Kiev. Las tareas de extinción de incendios y remoción de escombros continúan.
Suspensión de ayuda militar complica a Ucrania
El ataque ocurrió justo después de que Estados Unidos suspendiera temporalmente el envío de misiles de defensa aérea Patriot a Ucrania, argumentando la necesidad de evaluar sus propias reservas. Esta decisión generó preocupación en Kiev, que se siente más vulnerable ante ofensivas de esta escala.
Durante la noche, los residentes de la capital ucraniana escucharon el estruendo constante de explosiones causadas por los drones rusos y las defensas aéreas locales.


