El pasado 3 de enero, un hombre ingresó a una farmacia de Filadelfia, en Estados Unidos. Seleccionó un par de artículos de las estanterías y se dirigió a la caja, donde no había nadie esperando. Tomó lo que había elegido y, cuando la cajera le pidió la dinero que tenía que pagar, el hombre le entregó un pequeño papel blanco manuscrito.
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"Dame todo el dinero. Lo siento, tengo un hijo enfermo. Tienes 15 segundos". Esas palabras escritas en el papel hicieron que la trabajadora de la farmacia pasara de cobrar al cliente a entregarle todo el dinero que había en la caja. Luego el hombre abandonó con suma tranquilidad el comercio, llevándose el dinero que había conseguido y sus compras.
“No sé si estaba armado, pero puso en peligro a los trabajadores del comercio. Se puso en peligro porque la policía podría haber entrado y matarlo y luego su hijo no habría tenido ni padre”, expresó una mujer que además dijo que, solo porque tengas un niño enfermo, no estás autorizado a robar.
Por su parte, el capitán de la policía de Filadelfia, Sekou Kinebrew señaló que ellos entienden “que las personas tienen necesidades”. Sin embargo, aclaró que “esa no es la forma de cumplir con esas necesidades”.
Aunque el hombre no mostró ningún arma durante el robo, ahora la policía de Filadelfia le busca. No se sabe si el hombre llevaba una pistola o no, lo cual pudiera atenuar su condena, en caso de ser detenido.
Una agente, Tanya Little, señaló a la CNN que en ningún momento se mostró violento, pero no deja de haber cometido un delito. Aunque la policía no ha identificado aún al sospechoso, le describen como un hombre negro de entre 30 y 40 años, de menos de 1,80 metros de altura y con algo de barba en la cara.
Otros hechos similares
El vídeo que ha publicado la policía en YouTube se ha vuelto viral después de que muchas personas se apiadaran del ladrón por tener que recurrir a un robo para poder cuidar de su hijo enfermo. Sin embargo, este hecho del pasado 3 de enero es similar a otro intento de robo en la misma zona que ocurrió meses antes.
El pasado mes de julio, un hombre con una pistola trató de robar en una tienda para fumadores porque, según explicó, tenía que pagar el trasplante de riñón de su hija. Un empleado del establecimiento le dio varios cientos de dólares, pero cuando se marchaba, el ladrón se detuvo y reflexionó, diciendo que el robo "probablemente no ayudaría" a la operación de su hija.
Por eso, se dio la vuelta y dejó el dinero, sin hacer daño en ningún momento a los empleados de la tienda. Después, abandonó el local tal y como había venido. La agente Little asegura que estos dos incidentes no están relacionados entre sí. El sospechoso del robo del mes de julio nunca llegó a ser identificado, lo mismo que, por de momento, sucede con este caso de enero.




