Un documental de National Geographic reveló que Hitler era adicto a las anfetaminas y consumía cocaína. El informe se basó en el análisis de los escabrosos informes del médico personal del dictador alemán.
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Hitler también era hipocondríaco. Tenía terror a padecer cualquier clase de tumor. Llegó a consumir más de 80 medicamentos por día, como anfetaminas y morfina, para aliviar sus constantes resfriados y también controlar su presión arterial.
Además tomaba cocaína para no tener dolor en el pecho y la garganta. La inestable condición clínica de Adolf Hitler, poco conocida hasta ahora, fue revelada por un documental del National Geographic que analizó los informes ultrasecretos de su médico personal Theodore Morell.
De acuerdo con el trabajo documental llamado Nazi Underworld – Hitler’s Drug Use Revealed, que todavía no salió al aire, Morell reveló los detalles del exlíder alemán, una vez que lo capturaron los aliados y lo acusaron de negligencia criminal, toda información que se mantenía en reserva hasta estos días.
Su médico personal le suministraba opiáceos, morfina, barbitúricos y anfetaminas, cuyas drogas exponenciaron el comportamiento histriónico y descontrolado del dictador.
El psiquiatra Nassir Ghaemi argumentó en el documental: "no se trata de si Hitler era un adicto a las anfetaminas o no, sino que el trastorno bipolar que tenía se profundizó con su consumo. Esto nunca se había explicado antes: precisa mucho el cambio en su personalidad entre 1930 y 1940".
Hitler también tenía problemas de digestión que lo llevaron a consumir pastillas para controlar ese cuadro, pero derivó en complicaciones hepáticas. De acuerdo a ese medio el Führer consumía cocaína para "limpiar sus fosas nasales y aliviar la garganta".
