Comienza el juicio por injuria racial contra Agostina Páez en Río de Janeiro. La abogada lanzó una inquietante declaración y dijo que si va a la cárcel se mata.
En la antesala de una audiencia clave en Río de Janeiro, la abogada argentina Agostina Páez volvió a referirse a su situación judicial con declaraciones que generaron fuerte repercusión.
La joven, acusada de realizar gestos racistas en un bar de la ciudad brasileña, expresó su temor ante la posibilidad de ser encarcelada y aseguró que su principal deseo es regresar cuanto antes a la Argentina.
“Yo no voy a pisar una cárcel, si voy a la cárcel me mato, no sé lo que me puede pasar”, afirmó durante una entrevista televisiva, visiblemente afectada por el proceso que enfrenta.
Remarcó que atraviesa días de angustia y preocupación por su seguridad personal. Según relató, habría recibido amenazas desde que el caso tomó estado público.
Respecto de la acusación en su contra, la abogada negó haber cometido un acto racista tal como lo describen las denuncias.
Aseguró que las presentaciones judiciales fueron realizadas por empleados del local donde ocurrió el episodio y sostuvo que las imágenes de las cámaras de seguridad no respaldan esa versión. “No existió lo que dicen, se intenta construir una imagen que no es real”, señaló.
Reconoció que su reacción no fue adecuada. “Fue pésima, no la justifico. Siempre quise pedir disculpas, sobre todo a quienes se sintieron ofendidos”, agregó.
La audiencia en curso es determinante: el magistrado puede resolver en el momento si absuelve, condena o dispone que el expediente avance a una instancia superior con un debate más profundo.
En caso de no haber una definición inmediata, se fijará una nueva fecha para continuar el proceso.
El caso se originó durante un viaje turístico de la joven junto a un grupo de amigas. A la salida de un bar, fue filmada realizando gestos considerados discriminatorios, lo que derivó en una denuncia por parte de trabajadores del lugar y, posteriormente, en su detención.
Actualmente, Páez enfrenta cargos por tres hechos de injuria racial, un delito que en Brasil contempla penas de entre dos y cinco años de prisión por cada episodio.
En el escenario más grave, la condena podría alcanzar hasta 15 años si se aplicara la pena máxima en cada caso.
Fuente: clarin.com





