Mundo Jueves, 21 de junio de 2018

Polémica tras la liberación de "La Manada" en España

Los hombres fueron condenados a nueve años de prisión por el abuso sexual de una joven de 18 años durante la fiesta de San Fermín. Grabaron la violación y la viralizaron.

La Justicia española dejó en libertad bajo fianza a los cinco jóvenes del grupo autodenominado "La Manada", condenados hace dos meses a nueve años de prisión por el abuso sexual de una joven de 18 años en las fiestas de San Fermín de 2016, en una decisión que volvió a desatar una ola de indignación ciudadana.

La Audiencia Provincial de Navarra tomó la polémica medida cuando está a punto de vencerse el plazo máximo de dos años estipulado para la prisión provisional frente a la ausencia de una sentencia firme del Tribunal Supremo, ante el cual los cinco jóvenes apelaron el fallo.

La ley contempla una revisión y una posible ampliación de la prisión provisional hasta cumplir la mitad de la condena, pero los magistrados -con el voto en disidencia de uno de los tres integrantes del tribunal- decidieron dejar en libertad a los jóvenes con el pago de una fianza de 6.000 euros, informaron fuentes judiciales.

Los condenados José Ángel Prenda, Ángel Boza y Jesús Escudero -recluidos en la cárcel de Pamplona-, y Antonio Manuel Guerrero y Alfonso Jesús Cabezuelo -en la madrileña prisión de Alcalá Meco-, podrán salir en libertad pero deberán comparecer tres veces por semana -lunes, miércoles y viernes- en el juzgado más próximo a su domicilio.

Como no podrán acercarse a la víctima, tienen vedado acudir a la Comunidad de Madrid, donde reside la joven, y tampoco podrán abandonar el país, por lo que se les retira el pasaporte, de acuerdo con las medidas cautelares adoptadas.

El fallo del caso de "La Manada" había desatado una oleada de protestas en toda España, después de que el tribunal descartara una violación grupal, por la imposibilidad de acreditar que los acusados ejercieran violencia o intimidación sobre la víctima.

La sociedad española repudió la sentencia con el grito "¡No es abuso, es violación!", mientras el movimiento feminista convirtió el caso en un emblema para la lucha contra el machismo, después de que durante el juicio parte de la prensa pusiera en duda la declaración de la víctima.

Ante la excarcelación de los condenados, se convocaron concentraciones para repudiar "la justicia patriarcal".

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