Mundo Lunes, 2 de abril de 2018

Ola de huelgas pone a prueba las reformas ideadas por Macron

La ola de huelgas que se abate sobre Francia, en particular en la compañía pública de trenes SNCF, pone a prueba la vocación reformadora del presidente Emmanuel Macron, menos de un año después de llegar al palacio del Elíseo.

Los ferroviarios de la SNCF marcan sobre todo la pauta con una huelga intermitente que puede perturbar seriamente la vida cotidiana de los franceses durante tres meses.

Los sindicatos protestan contra un proyecto de reforma del gobierno que quiere poner fin a su estatuto especial, que incluye un empleo de por vida. Han creado un nuevo concepto de movilización, con una huelga de dos días cada cinco, es decir un total de 36 días de paros alternados hasta fines de junio.

La SNCF ha aconsejado a los usuarios que renuncien a tomar el tren desde hoy por la noche hasta el jueves por la mañana -las huelgas de 48 horas de la compañía pública duran de hecho varias horas más- , pues el movimiento "va a ser muy inoportuno" para los 4,5 millones de viajeros diarios, según el presidente del grupo, Guillaume Pepy.

El martes, a los ferroviarios se sumarán otros sectores en huelga: los empleados de la limpieza y del sector de la energía.

El mismo día, el personal de la compañía Air France hará huelga por cuarta vez en un mes para pedir un aumento general de sueldo del 6%, aunque no haya en este caso relación directa con las reformas de Macron. A ello se suman movimientos de estudiantes, contrarios a una ley que modifica el acceso a la universidad mediante un sistema de selección.

A toda velocidad

El presidente francés, que asumió el cargo en mayo pasado y dijo estar dispuesto a transformar Francia, ha logrado imponer sin gran resistencia sus reformas, incluida la muy delicada reforma laboral. Desde mayo de 2017, varias manifestaciones de relativo éxito -los propios ferroviarios, funcionarios, jubilado- no han alterado la voluntad reformadora del ejecutivo.

El método Macron, calificado de brutal, consiste en reformar a toda velocidad en todos los sectores para sorprender a los sindicatos.