Andrea Vélez Fernández era la dueña de una red de prostitución disfrazada de agencia de modelos en la Ciudad de México. Se convirtió en socia de Joaquín El Chapo Guzmán con el objeto de proporcionarle mujeres para sus deseos sexuales y para sobornar autoridades mediante favores eróticos.
Su declaración como testigo en el último día del juicio contra el narcotraficante fue crucial para reafirmar la sentencia dictada al narco: cadena perpetua. Ella relató cómo su vida se desmoronó cuando se relacionó con el narcotráfico y que incluso intentaron asesinarla por orden de El Chapo.
La mujer comenzó siendo secretaria de uno de los socios de Guzmán en Colombia, Alex Cifuentes.
Cuando brindó su testimonio, Vélez se enfrentó a Guzmán mientras hablaba sobre un incidente de secuestro en Ecuador, supuestamente organizado por el ahora condenado.
