Muchos recuerdan a Mariel Hemingway por su interpretación de la dulce adolescente Tracy en Manhattan de Woody Allen, donde pronunció la edificante frase de cierre del filme, "Uno tiene que tener un poco de fe en la gente".Pero la propia vida de Hemingway, entonces de 16 años, era mucho más oscura: su familia estaba plagada de alcoholismo, drogadicción, enfermedades mentales y suicidios. Siete parientes se habían quitado la vida, incluido su famoso abuelo, Ernest Hemingway, en 1961, y su hermana Margaux, una exsupermodelo, en 1996.
Mariel Hemingway sacó a la luz su oscura historia familiar
