La Justicia de Estados Unidos evitó mandar a prisión a una mujer de 34 años al darle una pena suspendida por el delito de negligencia infantil contra sus dos hijos menores, pero le sacó la custodia por obligarlos a comer excremento de perros y dejarlos en un estado de desnutrición severa.
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Los niños de 3 y 5 años de Mary Elizabeth Moore eran dejados en la casa durante muchas horas y sin comida, por ello ingerían excremento de perros, según le confesó una de las víctimas a las autoridades del servicio civil.
La niña de 5 años pesaba 11,8 kilos y su hermano de 3, solo 8 kilos, por lo que debieron ser internados.
Los estudios que les hicieron a los niños determinaron que tenían lombrices en el estómago, las mismas que contrajeron al comer los desechos del perro.
