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Michelle Bachelet fue la primera mujer en ser ministra de Defensa y también la primera en llegar a ser presidenta. Ahora, en su segundo mandato, promulgó el Acuerdo de Unión Civil que permite la unión homosexual.

La artífice de la igualdad matrimonial en Chile

Por Rosana Villegas

villegas.rosana @diariouno.com.ar

Cualquiera que no conozca de qué está hecha la presidenta de Chile Michelle Bachelet (64) podría pensar que los últimos 18 meses de su segunda presidencia podrían ser el principio del fin de su carrera política. 

Debió enfrentar 8 tragedias naturales que la obligaron a posponer su plan de gobierno para dedicarse a la asistencia. A eso habría que sumar la caída del precio del cobre -industria principal de Chile- y el escándalo de corrupción que protagonizó su hijo mayor, y el combo explicaría por qué ella que alcanzó el 80% de popularidad, cayó sólo al 22%. 
Sin embargo, ella que fue la primera mujer en llegar a la presidencia, volvió a hacer crujir a los sectores conservadores de la sociedad chilena y resurgió esta semana cuando entró en vigencia el Acuerdo para la Unión Civil que regula por primera vez en la historia chilena las uniones de hecho de homosexuales y heterosexuales.Si bien a principios de año cuando se conoció el escándalo del millonarios préstamo en dólares al que habría accedido su hijo Sebastián, admitió haber vivido los momentos “más dolorosos como madre y como presidenta”, el dolor parece haber sido en su historia un enquistado compañero de vida. En este caso, no por privaciones materiales sino por mantener sus convicciones. El dolor como compañero La fatídica irrupción de Pinochet el 11 de setiembre de 1973 al Palacio de la Moneda no sólo le arrebató su militancia en la Juventud Socialista, sino que arrancó de su vida a su padre Alberto Bachelet, quien murió a raíz de las torturas que sufrió. Ella y su madre también sintieron el frío caño de las armas pinochetistas y debieron exiliarse a Australia y más tarde a Alemania, en donde se casó y nacieron sus dos hijos mayores. La eterna dictadura no la amedrentó a principios de los ‘80 para decidir volver a su país y terminar la carrera de médica cirujana. De nada le sirvió el título; cuando quiso trabajar en el sistema público le denegaron su solicitud “por razones políticas”. Lejos de resignarse se especializó en pediatría y se sumó a una ONG que asistía a hijos de detenidos y desaparecidos en Santiago. Cuando los trasandinos por fin habían dejado atrás los 17 años de hierro y ella se acercaba al gobierno de Eduardo Frei admitió: “La política entró a mi vida destrozando lo que más amaba. Porque fui víctima del odio, he consagrado mi vida a revertir su garra y convertirlo en comprensión, tolerancia y, por qué no decirlo, en amor”.Tan decidida estaba a reconciliar la rota relación de la sociedad civil chilena con las fuerzas militares, que realizó un curso de Estrategia Militar y ganó una beca para completar estudios especializados en defensa militar en Washington. Cuando regresó a Chile se convirtió en la primera mujer de Latinoamérica en asumir al frente del Ministerio de Defensa.En enero del 2006 volvió a hacer historia. Con el 53% de los votos era la primera en ocupar el sillón de presidente de Chile, en donde la antecedieron 46 varones en 200 años de vida republicana.Una deuda saldada Los chilenos más memoriosos tal vez recuerden que Michelle Bachelet había prometido en su plataforma de gobierno avanzar en el Acuerdo de la Unión Civil (AUC), un tema que se discutía en aquel país desde el 2003 y que su antecesor Sebastián Piñera no logró promulgar.Mientras la álgida discusión hacía crujir al conservadurismo chileno, decenas de parejas homosexuales aprovechaban la ley de matrimonio igualitario sancionada en nuestro país en 2010 y cruzaban la frontera para legalizar su pareja. Los chilenos Giorgio Nocentino y Jaime Zapata fueron los primeros en Mendoza. Sin embargo, en abril, Bachelet comenzó a cumplir con esos 2.000.000 de compatriotas suyos que conviven en ese país sin estar casados, cuando promulgó el acuerdo que entró en vigencia este jueves.Aunque pareciera anacrónico en estos tiempos hablar de igualdades, hasta el jueves aquellos que convivían sin estar casados en Chile, fuesen heterosexuales u homosexuales, no tenían derechos a decidir sobre intervenciones quirúrgicas de sus parejas, ni a heredar en caso de muerte, porque hasta ese momento el Estado chileno no los reconocía como tales. “Hubo cientos de personas que no pudieron entrar a los hospitales a ver agonizar a su pareja, porque no podían demostrar el vínculo, o se quedaron en la calle por no poder heredar ni la vivienda ni los bienes que compartían”, explicó Luis Larraín, presidente de la Fundación Iguales. Este contrato que se celebra en un registro civil, sin la necesidad de testigos, instala un quinto estado civil para los chilenos: además de soltero, casado, viudo o divorciado, a partir del jueves se incluye el de los convivientes civiles. La necesidad de este acuerdo, tal vez pueda medirse en la demanda. Apenas entró en vigencia se habían solicitado 1.500 turnos sólo hasta el 31 de octubre, y 40% de ellos eran de parejas homosexuales. “A esas parejas, sean del sexo que sean, les decimos que el Estado las reconoce como los que son, parejas y familias. Que no queremos espacio para la desprotección, y saldamos una deuda con los que han estado privados de prestaciones básicas”, apuntó la presidenta y volvió a dejar su marca en la historia chilena. En sólo un año y medio de gestión debió enfrentar 8 tragedias naturales Después del terremoto de 8.4 que golpeó a la región norteña de Coquimbo el 16 de setiembre y provocó un maremoto, la presidenta Michelle Bachelet llegó a ese borde costero para dirigir la asistencia. En esa oportunidad, un comerciante le recriminó que si quería recuperar el apoyo ciudadano en los sondeos debía ayudar a los damnificados.“No estoy aquí para subir en las encuestas, estoy para apoyarlos”, puntualizó la jefa de Estado, quien en aquel momento tenía una popularidad cercana a 24%, mientras que la desaprobación a su gestión bordeaba el 72%. Además de este terremoto, el más fuerte registrado a nivel mundial este año, la primera mandataria debió enfrentar en un año y medio de su gestión otras 7 tragedias naturales que la obligaron a dejar de lado su plan de gobierno para reforzar la asistencia.►Controversial. Si bien el proyecto del Acuerdo de Unión Civil fue del ex presidente Enrique Piñera, el tema se discute en Chile desde el 2003. Ese país tuvo su primera ley de divorcio en el 2004 y el aborto todavía es castigado en todas sus causales. Les llevó 12 años aprobar este acuerdo. 

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