El gobierno de Irán tomó una decisión este sábado que volvió a tensar las relaciones con Estados Unidos, luego del cese de fuego y la tregua con Israel. Para el gobierno persa, la inspección está motivada en datos confidenciales que proporcionó Israel.
Hamid Reza Haji Babaei, vicepresidente del Parlamento iraní, afirmó que no permitirán el ingreso del argentino Rafael Grossi, el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), a las plantas nucleares que fueron bombardeadas por Donald Trump, hace una semana.
Durante una ceremonia en memoria del martirio del ayatollah Beheshti y de funcionarios judiciales, el líder legislativo señaló: “La reciente guerra de 12 días es una continuación de las hostilidades que Estados Unidos lleva hace 47 años liderando contra la nación iraní. El núcleo de esta enemistad no son los misiles ni el programa nuclear, sino el pueblo de Irán”.
Según consignó la agencias de noticias iraní Mehr, agregó: “Estados Unidos teme que una nación de 90 millones de habitantes con una civilización de 7.000 años de antigüedad no permita el dominio estadounidense.
Sus palabras van en sintonía con lo dicho este viernes por el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, quien tiene la convicción de que Irán no coopere con la OIEA, al tiempo que acusó a Grossi de actuar de forma “perversa” y de haber facilitado los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra infraestructuras iraníes.
En una publicación hecha en la red social X, Araqchi insistió en que “esto es consecuencia del lamentable papel de Rafael Grossi al ocultar que el organismo, hace décadas, ya había cerrado todos los asuntos pendientes”, unas declaraciones que también formuló la noche anterior en la televisión estatal iraní.
Respecto a los intentos del OIEA por acceder a los sitios atacados, Araqchi se mostró escéptico: “La insistencia de Rafael Grossi en visitar los sitios bombardeados (...) no tiene sentido e incluso puede ocultar malas intenciones”.




