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Coronavirus

La Iglesia del Santo Sepulcro reabrió sus puertas, pero con precauciones

Editado por Agencias

La Iglesia del Santo Sepulcro, el santuario de Jerusalén donde la tradición cristiana sitúa la crucifixión y la sepultura de Jesús, reabrió este domingo por primera vez sus puertas, luego de dos meses de cierre por la pandemia de coronavirus, pero lo hizo con algunas limitaciones para evitar nuevos contagios.

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"Siguiendo la evolución de la situación en Tierra Santa, los jefes de las tres comunidades custodias de la Basílica del Santo Sepulcro y de la Resurrección, queremos informarles de que a partir del domingo 24 este lugar sagrado estará accesible de nuevo a los fieles para visitas y rezos", aseguraban los líderes religiosos en un comunicado.

Para evitar nuevos contagios, solo podrán entrar al templo 50 personas a la vez, todos deberán tener la boca y la nariz tapadas, y se le prohibirá el ingreso a los que presenten síntomas de coronavirus Covid-19, como fiebre, según informaron las autoridades religiosas del lugar.

También deben mantener una distancia mínima de dos metros entre uno y otro y se pide evitar "actos de devoción que puedan incluir contacto físico como tocar y besar las piedras, iconos, vestimentas y al personal de la Basílica", informó la agencia de noticias EFE.

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Al reabrirse las puertas en la mañana de este domingo, no hubo concentraciones importantes de personas, posiblemente porque Israel sigue cerrado para turistas extranjeros y, aunque el país -que controla de hecho la Ciudad Vieja de Jerusalén- ya comenzó un proceso de reapertura, la circulación de gente aún no es la normal.

La iglesia se cerró en marzo junto a la mayor parte de los otros sitios sagrados de Tierra Santa, en cumplimiento con medidas sanitarias impuestas por Israel y por el gobierno autónomo de Palestina para contener el brote de coronavirus.

El mes pasado permaneció cerrado durante toda la Semana Santa y el domingo de Pascua, cuando suele haber decenas de miles de peregrinos y turistas en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Las misas y rituales de la Semana Santa fueron celebrados en pequeños grupos de sacerdotes, la mayoría de ellos a puertas cerradas.

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