El papa Francisco presidió este viernes el Vía Crucis en el Coliseo de Roma. A su término denunció con firmeza las lacras o problemas que afligen al mundo en la actualidad, representadas todas ellas en "la crueldad" del calvario de Cristo.El pontífice siguió este acto desde la colina del Palatino, situada frente al Anfiteatro Flavio, y a sus pies se congregaron miles de personas que asistieron a esta sugestiva ceremonia que rememora el camino de Jesús de Nazaret hacia su ejecución y muerte.
Francisco: "Que la caridad no se deje engañar por la corrupción"
