Con su esplendor marchito pero cargado de historia, transportó a Marilyn Monroe, a Coco Chanel, a Marlon Brando y a cuatro presidentes estadounidenses. Pero, desde hace años, el transatlántico "United States" languidece en un muelle y sus admiradores luchan para que no acabe en el desguace.El tiempo apremia. No hay suficiente dinero para salvar a este inmenso transatlántico estadounidense amarrado en el río Delaware en Filadelfia (este), frente a una tienda de Ikea. Su pintura descascarada, sus enormes chimeneas descoloridas por el sol, sus cadenas oxidadas y su silencioso interior están vacíos desde hace tiempo de las huellas de su lujoso pasado.
El transatlántico que se niega a "morir"
