Está amaneciendo y niños descalzos marchan cuesta abajo por los inclinados callejones de las favelas de Río de Janeiro con sus tablas de surf bajo el brazo. Van a las playas de Sao Conrado y Arpoador, cerca de donde viven, para tomar olas y dejar atrás por un momento sus vidas en la pobreza.Los más pequeños utilizan tablas de espuma rosas, amarillas y verde neón, mientras los adolescentes se ajustan las correas de sus tablas de surf más cortas y resistentes al tobillo antes salir remando alegremente hacia las olas.