La fiebre del oro en los Estados Unidos generó la creación de decenas de pueblos alrededor de toda la nación. Bodie, al norte de California, fue uno de esos lugares que supo tener su momento de gloria y su declive a partir de 1900. Hoy pertenece a un Parque Nacional, pero sus casas y hoteles permanecen intactos como si hubiesen sido abandonadas pocas horas atrás.Cuando Bodie tuvo 10 mil habitantes (finales de 1870), consiguió su máximo esplendor. Contaba con hoteles, una cárcel, una pista de bolos y casi 200 restaurantes y, por supuesto, burdeles. Estaba a punto de convertirse en una gran ciudad. Sin embargo, cuando "la fiebre del oro" se extendió a otros lugares en los Estados Unidos, los mineros comenzaron a buscar nuevos destinos.
El pueblo "de oro" que quedó congelado en el tiempo
