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El plan de la inteligencia de Estados Unidos para terminar con el régimen iraní desde dentro

La estrategia de la CIA contempla el equipamiento militar de grupos kurdos para fomentar una rebelión popular en el marco de la actual guerra

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

La administración de Washington puso en marcha una estrategia que busca desestabilizar el poder central en Teherán mediante el apoyo a minorías étnicas armadas. Según filtraciones recientes, la inteligencia de los Estados Unidos trabaja de forma activa para proveer armamento y logística a las facciones kurdas que operan en la zona fronteriza con Irak. El objetivo principal consiste en generar un levantamiento interno que obligue al gobierno iraní a dispersar sus recursos militares, los cuales actualmente están enfocados en el conflicto abierto que mantienen con la coalición occidental e Israel.

Esta maniobra de la CIA ocurre en un contexto de extrema tensión, luego de que los bombardeos conjuntos iniciados a finales de febrero marcaran el comienzo de una guerra abierta. El plan actual contempla que los combatientes kurdos logren tomar y sostener territorios en el norte de Irán, estableciendo una zona de contención que alivie la presión sobre otros frentes estratégicos. El propio Donald Trump mantuvo contactos directos con referentes del Partido Democrático del Kurdistán Iraní para coordinar estas acciones de resistencia armada.

El riesgo de repetir errores históricos en Irán

milicias

El despliegue de recursos hacia grupos irregulares despierta alertas dentro de diversos sectores diplomáticos internacionales. La memoria de lo sucedido en Afganistán durante la década de 1980 permanece vigente, cuando el financiamiento masivo a los muyahidines derivó en el surgimiento de estructuras extremistas que luego atacaron a sus propios benefactores. La posibilidad de que el armamento entregado hoy termine en manos de organizaciones con intereses ajenos a los de Washington representa una preocupación constante para los analistas de seguridad.

La situación en Irán presenta complejidades adicionales debido a la fragmentación de los grupos de oposición. Aunque la inteligencia norteamericana confía en la efectividad de los kurdos para desviar la atención de la Guardia Revolucionaria, informes internos admiten que estas milicias carecen por ahora de la capacidad necesaria para derrocar al régimen por cuenta propia. Existe, además, un historial de desconfianza por episodios previos donde el apoyo externo fue retirado de manera abrupta, dejando a los aliados locales en situaciones de extrema vulnerabilidad.

Las fuerzas proxy frente al escenario regional

milicias kurdas

La inteligencia norteamericana está estudiando si apoyar a milicias kurdas para desestabilizar el régimen desde dentro del país.

Las críticas hacia esta política de intervención resaltan que armar milicias sin un control estricto de rendición de cuentas suele desestabilizar regiones enteras. En el pasado, la entrega de equipos de combate para solucionar crisis inmediatas generó vacíos de poder difíciles de gestionar una vez finalizada la fase activa de la guerra. Expertos señalan que los aliados de conveniencia en Medio Oriente suelen perseguir agendas territoriales propias que no siempre coinciden con los lineamientos democráticos que se intentan promover desde el exterior.

El escenario actual en la región es sumamente volátil y cualquier movimiento en falso podría agravar la crisis humanitaria. Mientras los preparativos de la CIA avanzan, el debate sobre la soberanía de las naciones vecinas y la seguridad global se intensifica. El uso de fuerzas subsidiarias como herramienta política sigue siendo una apuesta de alto riesgo que, según la evidencia histórica, rara vez ofrece resultados predecibles a largo plazo para los intereses de los Estados Unidos.

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