El 17 de enero de 1966, un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se precipitó al vacío con cuatro bombas atómicas en el pueblo almeriense de Palomares, en el sur de España, tras chocar en el aire con su avión nodriza durante una maniobra de vuelo. Una bomba se recuperó intacta. Dos contaminaron 220 hectáreas de campo con plutonio radioactivo. La cuarta cayó al mar Mediterráneo y se recuperó 80 días después del accidente. Hoy, tras 50 años de inacción en la zona contaminada, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, firmaron en Madrid una cuerdo para limpiar la lugar.Ninguna de las bombas explotó, pero los detonadores llenos de plutonio se salieron en dos de ellas, esparciendo 3 kilos de plutonio 239 altamente radioactivo por la localidad. El accidente tuvo lugar en el momento más tenso de la Guerra Fría, cuando la política estadounidense era mantener aviones con armas nucleares volando constantemente cerca de la frontera soviética.
El día que dos bombas atómicas cayeron sobre España
