Al menos diez personas fueron asesinadas durante el fin de semana en el estado de Veracruz, al este de , entre ellas cuatro menores y el mando de la Policía Federal en la entidad.
La ola de ejecuciones tiene lugar días después de que el gobernador Miguel Ángel Yunes endureciera su discurso de lucha contra la delincuencia organizada.
"El día de hoy cometieron una barbaridad terrible", dijo Yunes el sábado en un video publicado en redes sociales, en el que confirmó el asesinato del coordinador de la policía federal, Camilo Castagné, en la localidad de Cardel, así como el de una familia completa formada por cuatro niños y dos adultos en Coatzacoalcos, y el de dos mujeres en la localidad de Orizaba.
Yunes dijo que junto a Castagné fueron ejecutados otros dos policías. Sin embargo, corrigió el dato: sólo uno murió y el otro resultó herido. "No nos estamos enfrentando a seres humanos. Nos estamos enfrentando a bestias, a cobardes, a viles, a personas que son capaces de asesinar a niños con tal de tener secuestrados a los veracruzanos", agregó.
La muerte de Castagné y de un inspector ocurrió en un restorán, donde fueron baleados el sábado, 3 días después de que Yunes, acompañado de ese comandante, endureciera su discurso contra los grupos criminales que operan en la entidad. El detonante fue el hallazgo de siete bolsas con dos cadáveres desmembrados frente a la oficina de la Policía Federal.
