John Katzenbach, el escritor estadounidense que despierta los sentimientos más oscuros en sus lectores, acaba de llegar a la Argentina para presentar su último trabajo, Personas desconocidas, un thriller psicológico donde sus personajes buscan conocer quién fue el autor de una serie de crímenes ocurridos años atrás y para adelantar la segunda parte de su éxito, El psicoanalista.
Katzenbach asegura que "siempre tengo ganas y motivos de volver a la Argentina; uno, porque son excelentes lectores y realmente entienden a lo que quiere llegar el autor, no se quedan con lo que está en la superficie, y eso me emociona. Y lo otro es que me encanta ver Buenos Aires desde el cielo, es increíble".
-Este libro habla de la búsqueda de la verdad a pesar del tiempo transcurrido. ¿Le quedan verdades por descubrir?
-Sí, y espero que así sea siempre, porque el día que no las tenemos uno desaparece y desaparecer puede significar muchas cosas.
-¿Cómo nace ese mundo de vidas paralelas en su cabeza?
-Hay como una mezcla psicológica maravillosa. Se me ocurre la historia y después pienso a quién sería interesante convocar para las historias. Es como el trabajo del alfarero.
-¿Cree que es la paranoia norteamericana la responsable de que Donald Trump haya ganado las elecciones en su país?
-Creo que siempre está justificado usar las palabras paranoia y Trump en la misma frase. Creo que la razón por la que ganó es porque una gran parte de la población le tiene miedo a la verdad. La verdad siempre da miedo. Pensamos que es al revés, pero no. Un amigo historiador me dijo una vez: "Nunca apuestes contra el progreso en los Estados Unidos, porque puede que durante un tiempo vayamos en la dirección equivocada, pero en última instancia terminará llegando el progreso".
-¿Esta descripción de realidades alteradas que narra en sus trabajos no le hace sentir por momentos que desde la literatura se anticipa a la realidad?
-Nunca lo había pensado de esa manera... No creo que yo sea tan inteligente. Hay cosas que uno se las ve venir desde una milla de distancia, pero un buen thriller tiene algo más inmediato. No está a unas millas sino a unos pies de distancia, y eso es lo que espero haber captado en el nuevo libro.
-¿Tiene miedo a veces de que sus libros no gusten?
-No mucho. Sólo las 24 horas del día los 365 días del año. Igualmente, creo que si estoy satisfecho con mi obra, también lo estarán los lectores. Creo que en la literatura nos solemos conformar con algo sencillo en vez de algo complejo y eso es un error.
-¿Cree que el thriller, al que muchos consideran un género menor, sirve como sustrato para analizar la realidad?
-Sí, aunque no estoy de acuerdo con que lo consideren un género menor. Todos los libros tendrían que ser thrillers y contar todo tipo de historias, desde la del hombre que salió de las cavernas hasta las últimas historias de amor de esas que te torturan de emoción. Todo autor desea que su lector sienta la necesidad de pasar la página para averiguar qué pasa y eso es lo que hace el thriller. La diferencia radica en que en las historias de amor la gente quiere saber si la pareja va a terminar junta, y en mis libros quieren saber quién va a morir.




