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El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, todavía tiene sobre su mesa 3 solicitudes presentadas por opositores que piden el juicio político a la mandataria.

Dilma Rousseff afirmó que la oposición no tiene moral y la acusó nuevamente de golpista

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó que la oposición no tiene moral para cuestionarla y la acusó nuevamente de “golpista”, mientras la prensa local especuló ayer con un acercamiento entre el gobierno y el titular de Diputados, Eduardo Cunha, impulsor del juicio político, que a su vez enfrenta pedidos de destitución por estar investigado en el caso Petrobrás. 

“La sociedad conoce a los moralistas sin moral. ¿Quién tiene una biografía lo suficientemente limpia e intachable para atacar a mi honra, quién?”, preguntó Rousseff ante una platea en la que se encontraba su padrino político, el ex presidente Luiz Lula da Silva, quien también ayer arengó contra la oposición al recordar que cuando a él le tocó perder las elecciones, volvió a su casa y lamió sus heridas.

Rousseff dijo que nunca se dio una “batalla a la corrupción” como la librada por su gobierno y el de Lula, en un discurso pronunciado horas después de que el Supremo Tribunal Federal (STF, Corte Suprema) hizo lugar a una medida del Partido de los Trabajadores (PT) que frenó el inicio de un eventual juicio político.

La iniciativa del juicio es promovida por el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), del senador Aécio Neves, ex candidato a la presidencia en las elecciones de octubre de 2014, en las que perdió por estrecho margen con Rousseff. 

La mandataria acusó al PSDB sin citarlo explícitamente de estar movido por “la voluntad de producir un golpe contra las leyes y las instituciones que es explícita”. 

La presidenta, que enfrenta una crisis económica, recibió la visita y el respaldo del secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, y del candidato presidencial argentino por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, sumados a de los jefes de Estado Nicolás Maduro (Venezuela), y Evo Morales (Bolivia), quienes alertaron del intento de golpe por parte de la oposición brasileña.

“No va a haber impeachment (juicio político)” y “no al tercer turno” coreaban los asistentes del acto organizado por la Central Única de los Trabajadores (CUT) en el que también participó el ex presidente uruguayo José Mujica.

Pese al apoyo internacional y la decisión de la Corte, la oposición anunció ayer que se propone presionar por la apelación de la medida cautelar dictada por tres jueces del STF que dificulta el inicio de un juicio con miras a la destitución de Rousseff.

Por otro lado, según la prensa, asesores del gobierno comenzaron a tender puentes hacia Eduardo Cunha, titular de Diputados, y uno de los enemigos declarados de Rousseff, pese a pertenecer al partido aliado Partido Movimiento Democrático Brasileño (PSDB). “Para el Planalto (Ejecutivo), la victoria en el Supremo Tribunal Federal es una oportunidad para establecer un tregua con Cunha”, publicó el diario Estado, de San Pablo.

De cualquier modo, un eventual armisticio entre Rousseff y Cunha no disuade a los socialdemócratas de volver a la carga con otro pedido de juicio para apartar a la mandataria de su cargo.

El principal argumento de la oposición recae en los balances contables del gobierno correspondientes a 2014 porque entienden que retrasó el giro de fondos a bancos estatales para disimular el déficit fiscal, lo que configura una violación de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Fuente: Efe

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