Una mujer de 55 años fue juzgada en Toulouse por el asesinato de una compañera de trabajo en 2016, a quien descuartizó y arrojó varias partes del cuerpo al Canal du Midi, en el sur de Francia. Sophie Masala admitió haber matado a Maryline Planche. Según otros compañeros de trabajo, lo hizo "porque la odiaba".
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Los abogados están investigando la vida de Masala, una madre de dos hijos adultos que estaba celosa de su colega, de 53 años.
La policía determinó que Planche fue asesinada el 12 de mayo de 2016 en su departamento en el centro de Toulouse. Distintas partes de su cuerpo se encontraron dispersas a lo largo de las orillas del Canal du Midi. Masala, arrestada pocos días después del asesinato, confesó haber puesto la cabeza de Planche en una maceta de flores cerca de su departamento. Georges Catala, abogado de la familia de la víctima, lo llamó "trofeo macabro".
"La peculiaridad de este caso es que no es solo un asesinato, revela una inhumanidad extraordinaria. Es un asunto sin precedentes y horrible", dijo Catala, antes de que comenzara el juicio, y añadió: "Los psicólogos y psiquiatras dicen que Masala no tiene deficiencias mentales, lo cual es sorprendente".
Planche y Masala fueron consideradas personalidades opuestas en la oficina de Toulouse, donde trabajaban en una asociación para la integración de las personas con discapacidad (Agefiph).
Masala fue descrita como una trabajadora alegre pero manipuladora, a quien alguna vez la descubrieron robando cupones para el almuerzo. Sus compañeros de trabajo dijeron que tenía una "obsesión de odio" con la reservada y discreta Planche.
La víctima era bien considerada por la gerencia de Agefiph, a quien evaluaron como una persona tranquila y confiable.
La defensa había pedido cadena perpetua para Sophie Masala, quien finalmente recibió una sentencia de 27 años de prisión.
La Capital
