(Editado por Marcos Barrera) En los últimos días la pandemia del Covid-19 dejó una impactante imagen en las aguas del río Ganges, en la India. Ante la crecida estacional del río sagrado de la cultura hindú, se vio una gran acumulación de cadáveres de víctimas de coronavirus.
En el momento más duro de la ola de contagios de la variante Delta, cuando los crematorios y las piras funerarias improvisadas no daban abasto, muchas familias del norte y el este de India se vieron obligadas a entregar los cuerpos de sus seres queridos a las aguas del Ganges, sagrado para los hindúes, por falta de espacio o recursos.
Pero la llegada del monzón, acompañada de sus lluvias torrenciales, provocó inundaciones que dejó al descubierto a los muertos enterrados en sus orillas.
Cerca de 150 cadáveres que aparecieron en las últimas tres semanas fueron incinerados, informaron a la agencia de noticias AFP las autoridades de Allahabad, un importante lugar de peregrinación hindú en el estado de Uttar Pradesh, en el norte del país.
Según explicó el funcionario local Neeraj Kumar Singh, "no estamos exhumando ningún cuerpo, sino que sólo se están incinerando los que están flotando debido a la subida del nivel del agua".
Y agregó: "La zona se extiende a lo largo de un kilómetro y creemos que hay entre 500 y 600 cuerpos enterrados. Se toman todas las precauciones necesarias al tratar los cuerpos mientras se realizan los ritos finales".
Toda esta situación muestra la emergencia que vivió el país en los últimos meses. Las familias que no pudieron obtener leña para las tradicionales cremaciones hindúes tuvieron que sumergir los cuerpos en el Ganges, o enterrarlos en bancos de arena adyacentes al río.
En total, la India ya suma más de 30,3 millones de casos y casi 400.000 muertos desde que comenzó la pandemia del Covid-19, lo que lo ubica como la segunda nación con más contagios después de Estados Unidos y la tercera con más fallecidos, después de esa potencia occidental y Brasil.




