El síndrome de Asperger, que tiene la joven activista climática sueca, Greta Thunberg, al igual que el autismo, no es una enfermedad, sino un trastorno que se engloba dentro del espectro autista (TEA). Esta dolencia se caracteriza por provocar dificultad para la interacción social, rutinas y conductas repetitivas en quienes lo padecen.
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Las personas con Asperger pueden tener peculiaridades en el habla, como un uso de un lenguaje muy formal o monótono; en los gestos o en el movimiento. Asimismo, algunos pueden destacar por sus capacidades intelectuales y otros pueden obsesionarse por temas específicos, llegando a convertirse en verdaderos maestros reconocidos por ello.
Pero, sin duda, una de las características más notorias del síndrome de Asperger es la dificultad para relacionarse con los demás. Se podría decir que algunas personas con Asperger tienen algo así como una "ceguera emocional", ya que les cuesta interactuar con el resto del mundo.
"Han robado mis sueños y mi niñez con sus palabras huecas, y sin embargo soy una de las más suertudas. La gente está sufriendo, la gente está muriendo, ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva, y de lo único que ustedes pueden hablar es de dinero y de cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?", se preguntó en voz alta Greta Thunberg.
Con esas palabras, la joven de 16 años conmovió a todo el auditorio de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sobresalían su larga trenza rubia y con sus mejillas rosadas estaba conteniendo el llanto.
