El síndrome de Asperger, que tiene la joven activista climática sueca, Greta Thunberg, al igual que el autismo, no es una enfermedad, sino un trastorno que se engloba dentro del espectro autista (TEA). Esta dolencia se caracteriza por provocar dificultad para la interacción social, rutinas y conductas repetitivas en quienes lo padecen.
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Las personas con Asperger pueden tener peculiaridades en el habla, como un uso de un lenguaje muy formal o monótono; en los gestos o en el movimiento. Asimismo, algunos pueden destacar por sus capacidades intelectuales y otros pueden obsesionarse por temas específicos, llegando a convertirse en verdaderos maestros reconocidos por ello.
Pero, sin duda, una de las características más notorias del síndrome de Asperger es la dificultad para relacionarse con los demás. Se podría decir que algunas personas con Asperger tienen algo así como una "ceguera emocional", ya que les cuesta interactuar con el resto del mundo.
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Greta Thunberg, micrófono en mano, al presentarse ante la Asamblea de ONU.
"Han robado mis sueños y mi niñez con sus palabras huecas, y sin embargo soy una de las más suertudas. La gente está sufriendo, la gente está muriendo, ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva, y de lo único que ustedes pueden hablar es de dinero y de cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?", se preguntó en voz alta Greta Thunberg.
Con esas palabras, la joven de 16 años conmovió a todo el auditorio de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sobresalían su larga trenza rubia y con sus mejillas rosadas estaba conteniendo el llanto.
"Se necesita que los adultos organicen rutinas predecibles, que las reglas sean explícitas y que las expectativas sean adecuadas a las capacidades de las personas con Asperger. Pensar y anticiparse a situaciones que generen estrés sirve para prepararse a enfrentarlas o evitarlas" "Se necesita que los adultos organicen rutinas predecibles, que las reglas sean explícitas y que las expectativas sean adecuadas a las capacidades de las personas con Asperger. Pensar y anticiparse a situaciones que generen estrés sirve para prepararse a enfrentarlas o evitarlas"
Greta Thunberg, ante el auditorio de la ONU
Greta, desde hace dos años, se convirtió en referente en la lucha por la concientización respecto del cambio climático. Su tenacidad y obra la hicieron merecedora, incluso, de la nominación al Premio Nóbel de la Paz, galardón que, de ser ganado, la convertiría en la persona más joven en recibirlo, superando a Malala Yousafzai, quien lo obtuvo a los 17 años, en 2014.
Lo concreto es que hace casi un mes, Greta hizo pública su condición: ella fue diagnostica con Síndrome de Asperger cuatro años atrás. "Es una condición del neurodesarrollo, una variación del desarrollo que acompaña a las personas durante toda la vida. Influye en la forma en que éstas dan sentido al mundo, procesan la información y se relacionan con los otros", indicó desde su página la Asociación Asperger Argentina.
"El Asperger fue incluido entre los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) y en el presente se encuentra incorporado dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Asimismo, el término trastorno está siendo reemplazado por el de Condición (CEA), conforme se entiende que el mismo es sólo una variación más de la diversidad humana", agrega.
Tal vez esta condición haya sido la que impulsó a Greta a abrazar con tanta vehemencia la concientización respecto del daño que se está haciendo al medio ambiente. Y lo real es que para ella, el Asperger, lejos de ser un condicionante, es un superpoder.
¿Qué es el Síndrome de Asperger?
Según señaló la pediatra Ana María Rodríguez, en el marco del XXVI Congreso Nacional de la Sociedad Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), "las personas con este síndrome tienen una profunda falta de empatía e incapacidad para reconocer y responder a los gestos y expresiones de los demás". De hecho, pueden parecer groseros, aunque no lo hacen de mala fe, simplemente, carecen de las habilidades sociales necesarias para no herir a su entorno.
Sin embargo, a diferencia de otros TEA, no hay retraso en la adquisición del lenguaje y el coeficiente intelectual se sitúa en los límites de la normalidad. El síndrome de Asperger se puede manifestar más claramente al inicio de la edad escolar.
A pesar de que las personas con Asperger pueden presentar un amplia variedad de síntomas, hay algunas señales que pueden hacer sospechar a los padres la presencia de este trastorno del espectro.
Por ejemplo, según explica la psicóloga Pilar Martín Borreguero, las personas que lo sufren establecen rutinas o rituales específicos e inflexibles como:
- Insisten en sentarse siempre en la misma silla, en seguir la misma ruta para ir al colegio
- Se ordenan las pertenencias siguiendo el mismo criterio
- Se disgustan extremadamente si se producen cambios nimios en su medio físico
- Se crean unas rutinas fijas e inusuales, por ejemplo, dar la vuelta a la mesa antes de sentarse, emitir la misma frase al despertarse esperando una respuesta específica
- Realizan preguntas repetitivas
Pueden, además, mostrar comportamientos específicos
- Aleteo de manos
- Balanceo repetitivo
- Movimiento de lavado de manos
- Retorcimiento de dedos
- Movimientos complejos del cuerpo
- Fascinación por una parte específica de una persona
- O por objetos, datos, temas, momentos de la historia, animales,
Diagnóstico del Asperger
Al igual que en el autismo, una de las dificultades de este síndrome es el propio diagnóstico, puesto que no se posee de ninguna prueba que pueda determinar claramente que existe este trastorno. La mayoría coinciden en sospechar su presencia ante estas señales:
- Tiene dificultades para establecer contacto ocular
- Manifiesta síntomas de retraimiento
- Pueden no darse la vuelta cuando se les llama por su nombre
- No muestran interés por los demás
- Manifiesta falta de juego interactivo
- No usan gestos para señalar o mostrar
Fuente: Crónica.