Tras el fracaso de las negociaciones con sus acreedores internacionales, los griegos vivieron hoy una jornada de incertidumbre, marcada por largas colas frente a cajeros automáticos por temor a un posible corralito y el inicio de una campaña para definir en un referéndum el próximo domingo si el país aceptará o no más ajuste.El presidente de Grecia, el conservador Prokopis Pavlopulos, promulgó hoy la convocatoria al referéndum, después de que el Parlamento aprobara ayer el llamado a las urnas en una maratónica sesión que duró más de 15 horas y demostró el clima de tensión que se vive en el empobrecido país del sur de Europa.
A días del posible default, Grecia teme por un corralito
