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Se conmemora el 25 aniversario de una manifestación en la antigua RDA comunista que hizo tambalear el Muro de Berlín, un mes antes de su caída.

A 25 años de una movilización que terminaría con el muro de Berlín

Alemania celebró este jueves en Leipzig (este) el 25 aniversario de una manifestación en la antigua RDA comunista que hizo tambalear el Muro de Berlín, un mes antes de su caída.

La conmemoración recordó el recorrido de la multitudinaria manifestación del 9 de octubre de 1989.

Aquel día, para sorpresa de todos, la policía de Alemania del Este y el ejército soviético no intervinieron.

A partir de ahí se multiplicaron las manifestaciones pacíficas en todo el país, hasta el anuncio, el 9 de noviembre por la noche, de que los alemanes del este podían viajar a donde quisieran.

"Sin el 9 de octubre, no habría habido 9 de noviembre. La libertad precedió a la unidad", afirmó este jueves el presidente de la república Joachim Gauck, que era pastor y activista de losderechos humanos en Rostock (norte), en una ceremonia oficial en la Gewandhaus, la sala de conciertos de Leipzig.

Gauck decidió conmemorar esta manifestación de Leipzig, para lo que invitó a sus homólogos polaco, checo, eslovaco y húngaro.

También asistieron los exsecretarios de Estado estadounidenses James Baker y Henry Kissinger.

El presidente hizo referencia a la participación ciudadana. "Todos nosotros somos los que debemos decidir si defendemos la democracia", declaró Gauck. "Y si miramos más allá de las fronteras de Europa, vemos que los jóvenes manifestantes de Hong Kong lo entendieron muy bien".

Al comienzo, sólo un puñado de fieles asistían a ellas, pero en el otoño de 1989 había tantos que no entraban en la iglesia. El 9 de octubre por la noche, la determinación de los manifestantes que gritaban "no a la violencia" y "nosotros somos el pueblo" paralizó a la temible Stasi (policía política).

El ambiente era una mezcla de "tensión, de miedo, pero también de esperanza", contó este jueves Edgar Dusal, de 54 años, actualmente pastor en Berlín, al salir de la iglesia de San Nicolás donde hace 25 años era uno de los animadores del movimiento. "El miedo dio paso progresivamente a la euforia".

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