El panorama para el sector automotriz en China presenta desafíos financieros sin precedentes. Según el último relevamiento de la asociación que agrupa a los vendedores de vehículos en dicho país, el 56% de las concesionarias reportó pérdidas durante el año 2025. Esta cifra representa un incremento notable en comparación con el 42% registrado en el ejercicio previo, lo que confirma una tendencia preocupante para los empresarios del rubro.
La rentabilidad de los negocios se desplomó de manera acelerada. Apenas un 24% de los comercios logró obtener beneficios, una caída significativa frente al 39% que lo consiguió en 2024. El resto de los locales apenas alcanzó un punto de equilibrio, logrando cubrir los costos operativos pero sin generar excedentes económicos para sus propietarios. Los datos reflejan una crisis estructural que afecta la sostenibilidad del modelo de negocio tradicional en la región.
Realidad de una competencia sin tregua por el mercado
El motivo principal de este fenómeno reside en la agresiva guerra comercial que mantienen los fabricantes. Esta disputa por captar clientes obligó al 82% de las concesionarias a vender sus unidades por debajo del precio de costo mayorista. El margen bruto promedio de la comercialización de autos nuevos cayó a un valor negativo del 26%, profundizando el bache financiero que ya arrastraban desde el periodo anterior.
Los ingresos secundarios tampoco brindaron el alivio esperado para los comerciantes. La financiación y los seguros de los autos sufrieron una reducción en sus márgenes, que pasaron del 38% al 24%. Este descenso ocurrió después de que los reguladores exigieran a las entidades bancarias un control más estricto sobre los préstamos vehiculares para evitar riesgos financieros sistémicos en la economía nacional.
Obstáculos para el crecimiento de los puntos de venta
Las quejas de las concesionarias apuntan también hacia los fabricantes, quienes imponen objetivos de ventas excesivamente elevados. Al no poder cumplir con estas metas en un mercado que se contrae, los vendedores pierden el acceso a los bonos anuales, una fuente de ingresos vital para equilibrar las cuentas. Solo el 44% de los establecimientos logró alcanzar las cifras exigidas por las marcas durante el último año.
La situación empeoró a comienzos de 2026 debido a la implementación de nuevos impuestos. El gobierno comenzó a aplicar una tasa del 5% a las ventas de vehículos electrificados, lo cual enfrió la demanda de manera inmediata. Durante los dos primeros meses del año corriente, las entregas totales de autos de pasajeros cayeron un 19% interanual, mientras que el interés por los modelos eléctricos e híbridos sufrió un desplome del 26%.
El único segmento que mostró señales de fortaleza fue el de los repuestos y los servicios de posventa. Este apartado generó márgenes superiores al 80%, convirtiéndose en el refugio económico para las concesionarias que intentan sobrevivir al escenario actual. Sin embargo, el aporte de los talleres no alcanza para compensar el desajuste provocado por la venta de unidades nuevas a valores que no cubren los gastos mínimos de operación.





