ver más
Son alumnos sordos integrados al colegio Nicolás Avellaneda. Todos serán abanderados y escoltas en 2017.

Un ejemplo: seis chicos sordos, los seis mejores promedios

El miércoles pasado el colegio Nicolás Avellaneda de capital realizó su acto de colación de grado y recambio de abanderados y escoltas como lo hacen todos los colegios por esta época.

Pero en el caso de esa institución tuvo un particularidad: los seis primeros promedios que recibieron la bandera son chicos sordos sumados a la escuela. Esto fue posible gracias a un proyecto de integración en el que reciben chicos del Instituto Einno (Educación Integral de Niños no Oyentes).

Tuvieron promedios de entre 9.03 y 9.50, nunca repitieron un año en toda la secundaria y cursan doble turno, porque van en la mañana al instituto Einno donde reciben formación junto con otros chicos no oyentes, y en la tarde asisten al colegio Nicolás Avellaneda, como cualquier otro chico de su edad.

Los galardonados

Karen Asenjo tiene 19 años, obtuvo 9.50 de promedio y es la abanderada nacional; Jimena Capaldi tiene 18 años, obtuvo 9.24 de promedio y es primera escolta; Noelia Cabanay tiene 19 años, obtuvo 9.22 de promedio, por lo tanto es la segunda escolta; su compañera, Sabrina Ríos, que vive en y tiene 18 años, consiguió 9.41 de promedio y es la abanderada provincial, y Ailín Parola Sosa, con 18 años, es la primera escolta de la bandera provincial, con un promedio de 9.03.

El sexteto se completa con Brandon Márquez, de 18 años, que por su promedio, podría haber sido el segundo escolta de la bandera provincial, pero renunció porque es Testigo de Jehová, culto que le impide aceptar un lugar de honor acompañando los símbolos patrios.

Estos seis chicos saben de perseverancia y dedicación como pocos, porque superaron todos los obstáculos que implica la sordera y se destacaron en su rendimiento académico aún por encima de los chicos oyentes.

En el Avellaneda hay un total de 22 chicos no oyentes integrados desde el 1° año de la secundaria hasta el 5° año, pero es la primera vez desde 2008, año en que se inició el proyecto de integración, en el que todos los chicos elegidos para portar las banderas son sordos.

Esfuerzo compartido

Cada año son más los chicos que logran integrarse gracias a las posibilidades personales de cada uno, y al esfuerzo conjunto que hacen las familias y ambas instituciones, el instituto Einno, que promueve la inclusión, y el Avellaneda, casi la única escuela común que estuvo dispuesta a sumarse al desafío.

Para el 2017 están inscriptos 7 chicos más que empezarán la secundaria sumando aproximadamente unos 40 que han pasado por el colegio desde el comienzo del proyecto en 2008.

Esto lo destacaron tanto la directora pedagógica del Instituto, Nilda Pérez, como la vicedirectora Gabriela Ufano. "Nosotros valoramos mucho la iniciativa del Avellaneda porque pese a estar estigmatizado porque acepta chicos que pueden tener problemas educativos, ha tenido la valentía de sumarse a un proyecto inclusivo", dijo Pérez.

En el Avellaneda en cada curso donde tienen a un adolescente sordo hay una profesora de sordos o una terapeuta del lenguaje del Einno acompañando al alumno sordo para apoyarlo con alguna dificultad.

Leen los labios

Los chicos toman clases como cualquier otro chico, pueden saber lo que dicen los profesores porque leen los labios y cuando necesitan apoyo, está el terapeuta para ayudarlos mediante el lenguaje de señas.

Según cuenta la directora, les enseñan a adaptarse al mundo con todas las herramientas disponibles: "De acuerdo con las posibilidades de cada chico, usamos todas las herramientas disponibles. Los chicos que tiene un implante coclear desde bebés pueden escuchar y por lo tanto necesitan habilitación auditiva, otros no pueden aprender el habla y por lo tanto se les enseña lectura de labios y el lenguaje de señas. No tenemos una sola regla ni un sólo método, ese era el modelo antiguo. Ahora se les da a cada chico todas las herramientas disponibles para que pueda interactuar lo mejor posible con su entorno".

La base es la familia

La integración con sus pares es el paso más complejo que les toca dar a los chicos cuando comienzan a ir a una escuela común.

Para Alberto Parola, papá de la primera escolta de la bandera provincial, "la integración es lo que más les cuesta, pero de todas maneras el hecho de que puedan ir a una escuela común es un gran paso. Ya es un gran avance que no los miren raro. Porque los chicos que pueden hablar, lo hacen de una forma diferente a los oyentes. Entonces es muy común que en cualquier ámbito donde no los conocen los miren raro. Si estoy en el supermercado con Ailín la miran raro cuando habla".

Ailín y Karen tienen un implante coclear. Ellas fueron de los primeros niños en recibirlo en Mendoza, en el 2002.

Sabrina Ríos vive en Palmira y su mamá buscó trabajo en Mendoza para llevarla a la escuela.

Casi todos almuerzan en el Instituto Einno porque no les da el tiempo de volver a sus casas.

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados