Mendoza Miércoles, 4 de abril de 2018

Un aniversario al compás de la danza

Cristina Castro. La profesional festeja los 25 años dedicados al rubro que la ha llevado a bailar en cientos de escenarios.

Hace 25 años, en abril, comenzaba a gestarse el sueño de Cristina Castro, al abrir las puertas de su estudio de danzas, en el cual se han formado muchísimos mendocinos.

Siendo muy joven cursó estudios universitarios (licenciatura de psicología) en la Universidad del Aconcagua. Y a la vez inició sus estudios en danza: flamenco, español y clásico. Continuó sus estudios en Técnica Académica con el maestro y coreógrafo chileno Octavio Cintolesi, y su formación contemporánea con la gran maestra y coreógrafa austríaca Isolde Klietman.

Desde el año 1993 funciona su escuela de danza contemporánea expresiva, clásico y tango orientada a distintos niveles de aprendizaje. Y, desde el año 1994, dirige su propia compañía profesional Fusionarte, con lo cual asume un estilo propio de fusionar diferentes lenguajes desde un código contemporáneo.

En lo que a su trayectoria refiere integró el ballet de cámara de Isolde Klietman de danza contemporánea convirtiéndola luego en bailarina solista estrenando por primera vez en Mendoza un unipersonal de danza compuesto por diez obras hechas para quien Isolde llamara discípula. Integró el staff de Kuarahy con Julio Bocca, Eleonora Cassano y el Ballet Argentino, con coreografía de Julio López y música original de Lito Vitale.

Además, fue becada por la Fundación Antorchas entre cinco bailarines del interior del país para tomar clases con maestros extranjeros. También invitada por Goethe Institute para tomar clases con Susanne Linke (Alemania) en la provincia de San Juan.

Fue bailarina solista en la Fiesta Nacional de la Vendimia en 1993. Y en el mismo año fue coreógrafa contemporánea de la Fiesta de la Vendimia de Ciudad, Guaymallén y el Acto Central. También se puede destacar que fue coreógrafa general del primer teatro de revistas de Mendoza en el 2003 y coreógrafa general de la Fiesta de la Vendimia de Capital, entre otras vendimias.

En el 2004 creó El 2x5, primera obra de tango-fusión, para su compañía. En el 2011 es convocada como profesora de tango-fusión en la clínica de tango dictada por Juan Carlos Copes. También realizó la dirección general, idea original y coreógrafa de Federal Tango, Ballet Contemporáneo de Tango-Fusión, con la dirección y composición musical para el ballet, del reconocido músico Lito Vitale (estreno con Lito Vitale en vivo en el teatro Independencia en mayo de 2013).

Desde 2015 es miembro del jurado de los Premios Escenario, en el rubro danza.

En esta nota con Diario UNO, Cristina recordó los momentos más importantes de estos 25 años, sus alumnos y cada uno de los pasos que fue dando en su carrera.

-¿Te acordás de ese día cuando abriste las puertas por primera vez? ¿Cómo fue? ¿Qué sentiste?

-Este año tengo el orgullo de celebrar las bodas de plata del estudio de danza, 25 años de satisfacción, trabajo constante, esfuerzo, sueños cumplidos, crecimiento. Tiempo que me permitió conocer y formar a quienes hoy son grandes talentos, y volcar conocimientos y experiencia, y entregarme enseñando mi arte. Abrir las puertas de mi estudio significó la posibilidad de transmitir todos mis conocimientos y experiencias y también aprender, porque se aprende enseñando. Recuerdo que dos meses previos a la apertura estuve preparándolo todo, cada detalle, diseñando el espacio, colocando barras, espejos, camarines, el equipo de música, e imaginando todo lo que fue cumpliéndose luego, llenando de sueños que comenzaron a tener forma aquel lunes 3 de abril de 1983. Aún recuerdo la llegada de mi primera alumna de cuatro años de edad, Amanda, dando así el inicio al conocido Jardín - danza psicomotriz- y luego se sumó otra y otra niña. Así cada día mi estudio se fue convirtiendo en mi lugar en el mundo, donde vuelco toda mi creatividad, toda mi pasión... donde soy libre.

-¿Por qué elegiste la danza?, ¿qué llevo a ello?

-Conocí la danza desde muy pequeña, de la mano del maestro Alberto Lapaz (clásico y flamenco) quien marcó mi camino. Estudié la Licenciatura en Psicología pero nunca dejé ni un solo día de bailar, porque en el movimiento descubro la vida, y así la expreso. Luego conocí a grandes maestros, gracias a la danza como Elina Molina Estrella, Octavio Cintolesi, Genoveva Sagués, Juan Carlos Molli, Elio Torres y la gran Isolde Klietman, quien me enseñó el lenguaje de la danza moderna, contemporánea y la elegí como lenguaje propio. Ella me enseñó a expresarla desde el alma. También de la mano de la danza conocí otros maestros nacionales e internacionales: Julio López, Juan Carlos Copes, Ana María Stekelman, Susane Linke, Rebecca Hilton, Lesa McLaulen, entre otros. Los nombro porque considero que jamás hay que olvidar el origen. De cada uno aprendí, y hoy continúo aprendiendo de otros porque es un camino que no tiene techo, todo evoluciona y la técnica también, estudiar y hacer training jamás se abandona.

-¿También te fuiste desarrollando como intérprete?

-Crecí técnicamente pero también como intérprete. Siempre tuve la necesidad vital de crear y dibujar en el espacio las formas que dicta el alma y así fue que di mis pasos como coreógrafa y me llevaron lejos a formar mi compañía de danza contemporánea que se llamó Fusionarte obteniendo a poco del estreno un premio como revelación en danza. Esta disciplina me llevó a tener la dicha de conocer al gran Julio Bocca y su Ballet Argentino, en ese momento, y bailar Kuarahy de la mano del maestro y coreógrafo Julio López. Conocer también al maestro Juan Carlos Copes, y enamorarme del tango para siempre. Tanto que fue mi estudio el que dio clases de tango por primera vez en Mendoza. Han pasado grandes profesores de tango mendocinos por el estudio y eso es un honor para mí y para todos.

-¿El tango es un sello muy particular de la academia?

-Mi contacto con el tango marcó algo muy importante en mi carrera y en la historia del estudio. Pasó a ser parte de la identidad de mi compañía y a comenzar a hablar desde los dos lenguajes: contemporáneo y tango. Tuve la gran necesidad de realizar una alquimia, dándole así un sello particular al resultado coreográfico y así componer El 2x5, obra coreográfica para cinco parejas, con texto y la participación de un actor, es parte del repertorio de mi compañía. También Federal tango, reconocida obra, con música creada originalmente por el maestro Lito Vitale, estrenada con él en vivo y junto a la orquesta, más 30 bailarines en escena. Ese sí es un sueño cumplido ya que mi admiración por Lito data de siempre. Ambas obras fueron declaradas de interés legislativo.

-¿Cómo fueron los comienzos?

-El estudio y yo íbamos creciendo juntos vertiginosamente. En el jardín psicomotor, donde los pequeños toman el primer contacto con el espacio en movimiento, se fueron sumando alumnos y los niveles fueron creciendo. Es así como hoy llegan hijas de alumnas y muchas también siguen los pasos de la psicología sin abandonar la danza.

-¿Cómo ha cambiado la Cristina bailarina en estos 25 años?

-Comencé muy joven y esa Cristina tiene en común con la actual la danza, como algo medular en la vida conjugando la frescura de la proyección y la madurez de la experiencia.

-Luego de todo el camino transitado: ¿qué balance hacés? ¿Cambiarías algo?

-Luego del camino transitado hasta aquí, queda mucho por transitar aún, no cambiaría nada desde el comienzo, las luces y las sombras propias de ese camino tienen la fuerza de mi elección. Mi balance es siempre positivo, adelante en camino ascendente, buscando la excelencia. Siento que tengo mucho para contar, viajes, escenarios diferentes, premiaciones, ahora me doy cuenta que 25 años no es nada y es mucho.

-¿Qué se puede hacer actualmente en el estudio?

-Las propuestas han ido creciendo y hoy se ofrece en mi estudio técnica clásica, contemporánea, tango, composición coreográfica, clases teórico-prácticas, material de investigación, y está dirigido a todos los niveles de aprendizaje.

-¿Cuáles son los valores que inculcás?

-Además de aprender técnica, inculco en mis alumnos valores que hacen a la disciplina de la danza y a un estilo de vida: respeto, constancia, impartir la disciplina desde el amor, el compañerismo, la puntualidad, el valor por el esfuerzo y sus resultados, el amor por el escenario y el teatro. Así también el valor de expresarse a través de la danza con sentimiento y no solo técnica. Esa es la diferencia entre bailar e interpretar.

-¿Por qué una persona debería hacer danza?

-Todos deberían tener la experiencia en algún momento de trabajar y expresar las emociones a través del cuerpo, de la música en el espacio, de sentir la libertad del movimiento, de descubrir la danza como forma de expresión, de modificar emociones.

-¿25 años es mucho o poco?

-Hablar de bodas de plata tiene un significado muy ambivalente... miro hacia atrás y parece que fue ayer que abrí esa mañana del 3 de abril mi estudio, y pienso en la riqueza de lo transitado que hablaría de mucho tiempo, y a la vez observo todo el camino que queda por delante, que es mucho.

Al finalizar la nota Cristina enfatizó: "Soy muy feliz de la mano de la danza y la elegiría nuevamente, como la elijo cada día de mi vida. No quiero dejar de mencionar a quienes me acompañaron desde el primer segundo hasta hoy en el camino y es a mi compañero en el arte Pablo Chaves, a Victoria Fornoni diseñadora de vestuario y amiga, a muchos que creyeron y creen en mí y especialmente a mi familia, soporte esencial en mi vida, y mi fe inmensa en Dios, que me guía siempre".