Joyce Azzam (32) aspira a convertirse en la primera libanesa en subir las siete cumbres más altas del mundo y los dos polos geográficos (norte y sur). La propuesta se engloba en el Explore Gran Slam, que es una especie de asociación internacional que se encarga de estas expediciones.
Más allá de buscar un lugar en los récords del montañismo, su objetivo es mostrar a las mujeres de su país, que se puede romper con los estereotipos estéticos, que hay otras posibilidades para la mujer, que los mandatos sociales pueden no siempre cumplirse y que se puede ser una mujer con otras miradas de la realidad, utilizando, por ejemplo, la práctica de deportes extremos como el montañismo.
Esta joven arquitecta que estudia en Roma el doctorado sobre Conservación de Itinerarios Culturales, subió el cerro Aconcagua el 12 de este mes con un guía de su país y un tramo -hasta Plaza de Mulas- lo hizo acompañada de Guillermina Elías (33), mendocina integrante de la comunidad libanesa de Mendoza. Es que uno de los puntos interesantes de esta gran aventura, que ella misma bautizó como "Tortuga de montaña", contempla la invitación a alguna mujer de la comunidad libanesa del país que se visita, para que la acompañe a hacer cumbre o bien una parte del ascenso.
"Esta propuesta de compartir con mujeres de mi comunidad es una propuesta mía que la incorporé en Mendoza y seguiré implementándola", cuenta Joyce, quien vive en la ciudad de Beirut.
Si bien ya hizo cumbre en el esbelto Kilimanjaro, de 5.895 metros de altura, ubicado en el noreste de Tanzania (África), tiene previsto volver en abril. Esta vez compartirá su experiencia con dos hermanas (de 15 y 19 años), que viven en Nepal y pertenecen a la comunidad libanesa de ese país.
"Es interesante esta propuesta porque muestra a dos chicas muy jóvenes haciendo montañismo y puede servir para romper un poco con estos estereotipos de estética tan arraigada en las mujeres de mi país. No es que les diga que hagan montañismo, sino que se pueden crear otros modelos de vida sanos, y despertar otros sueños y realidades", explicó la joven.
Precisamente, ella contó que a su propia madre le cuesta verla vestida de montañista, "por eso hay que desmitificar conceptos culturales que limitan de alguna manera a las mujeres", reflexionó.
Joyce es una apasionada de la montaña y lleva más de 10 años practicando esta aventura de escalar altos picos, muchas veces contra viento y marea.
"Si bien tengo experiencia, el Aconcagua es particular, ya que el tiempo cambia repentinamente y hay que estar preparados. Hay que pensar bien cuando se hace cumbre porque muchos se han quedado en el camino por no ser previsibles", dijo la mujer que habla español, pero a veces debe recurrir a la ayuda de su amiga mendocina, Guillermina Elías, quien estuvo en la entrevista. Joyce subió el Coloso de América, de 6.995 metros de altura, en 18 días por la ruta normal.
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