El nuevo conductor del ente rector del agua en Mendoza asegura que pondrá especial atención en ser custodio del agua subterránea para que las napas no se sequen

Sergio Marinelli quiere recuperar el histórico prestigio de Irrigación

Por UNO

El nuevo superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, enfatiza en ello: el organismo de administración y uso del agua pasó a ser, en los últimos años, un botín de la clase política en desmedro del objetivo primordial de contribuir al desarrollo productivo de Mendoza."Estoy de acuerdo totalmente con esa visión porque Irrigación funcionó de esa manera cuando estuvo Eduardo Frigerio al frente (durante el gobierno de Celso Jaque). No por nada le abrieron un juicio político y tuvo que renunciar", aseveró el flamante gobernador del agua a Diario UNO.A poco de haberse hecho cargo del sillón que dejara José Luis Álvarez, el sanrafaelino asegura que sus principales desafíos son terminar de recuperar el prestigio histórico de la repartición y tomar decisiones políticas 100% técnicas para recuperar la transparencia. "La gestión anterior -aclaró Marinelli, refiriéndose a Álvarez- hizo mucho para licuar esas prácticas, pero no fue suficiente. Por eso, nosotros queremos recuperar el prestigio que siempre tuvo". La polémica por la autorización para la perforación de pozos en la cuenca del río Mendoza y en Alto Agrelo a empresarios, en napas que están al límite de la demanda y que tras el escándalo público, Irrigación tuvo que frenar, generó un tendal de juicios que, para Marinelli, es el principal problema de Irrigación. Juicios y sentencias"Hay unos 20 juicios en la Corte por ese tema y no vamos a cambiar la decisión que se tomó de frenar esas autorizaciones. Vamos a esperar la sentencia de la Justicia porque es tradición en Irrigación no negociar, por razones de transparencia, porque si no el superintendente de turno queda en posición de pactar con ciertos actores y eso quita credibilidad, por lo que seguirá el juicio: ganamos o perdemos".El caso de los pozos para megaproyectos de desarrollo, que estalló en la época de Frigerio, desató un escándalo porque se iba a extraer agua de napas a las que al parecer no les sobra nada y su uso podía dejar primero a otros sin el recurso o, lo que es peor, provocar en el tiempo su agotamiento definitivo.Justamente, son estas las ocupaciones de Irrigación: custodiar el uso del agua subterránea para que las napas no se sequen y administrar la provisión del agua superficial, que corre por ríos y canales, para ponerla en manos de los regantes en la red de riego secundaria, que lleva el líquido vital hasta los cultivos.Sin agua, Mendoza jamás podría haber sido lo que es. Agua no solo para consumir, sino para desarrollar la economía que se sustentó en la vitivinicultura y otras actividades de la agroindustria. Velar por ella es la tarea fundamentar de toda Irrigación. Por eso, quien ocupe el cargo es denominado "gobernador del agua". Tiene mandato propio de cinco años, es autónomo y no debe responder a ninguna demanda política del Poder Ejecutivo, aunque siempre los superintendentes están vinculados a los gobiernos que los designan.El reguero de acusaciones públicas y de sospechas de coimas y negocios con los pozos que se cambiaban de lugar dejó a Irrigación herida en su credibilidad.En las zonas de restricción de uso de agua, para perforar un pozo había que segar otro, lo que generaba que los interesados le compraran el derecho de pozo a quien ya lo tenía. Tras la transacción, este segaba el suyo y habilitaba al comprador a tramitar la perforación donde quisiera. Así se generó un mercado negro de los derechos para perforar que ha estado vigente hasta hoy, y que Irrigación quiere frenar y regular porque esa práctica va en detrimento de los pequeños productores.Por esta razón, Marinelli -hasta hace poco secretario de Servicios Públicos de Alfredo Cornejo y antes ministro del gobierno de Julio Cobos- asegura que donde haya restricción de agua no se habilitarán más permisos para hacer pozos.Fue más allá y anunció: "Donde no hay restricción vamos a eliminar las convocatorias que se organizaban, donde presentaban proyectos para acceder a una cuota del uso del agua. Vamos a proponer terminar con esta metodología porque si la demanda de agua era mayor a la disponible en las convocatorias, Irrigación podía seleccionar proyectos y le quitaba transparencia al proceso".Y confirmó: "Vamos a volver a la usanza de siempre. El que quiera una perforación para hacer un pozo y sacar agua deberá hacer el trámite en Irrigación, en cualquier momento que lo requiera se evaluará la factibilidad y se aprobará o no, dependiendo de ella". Destacó: "Esto va a permitir que si hay algún proyecto y es factible no tenga que esperar un año para la convocatoria".También anunció que revisará la restricción del uso del agua de determinadas cuencas de la provincia pidiendo nuevos estudios. "Ahora la restricción del uso de agua subterránea en algunas zonas se apoya en un estudio técnico de la Universidad de San Luis. No la cuestiono, pero no sé por qué se acudió a ella. Yo quiero un estudio de la UNCuyo y lo vamos a pedir". Del mismo modo, hará con la cuenca del río Atuel porque indicó: "Entiendo que no se ha tenido en cuenta toda el agua subterránea que pueda haber allí".

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