Mendoza Lunes, 8 de octubre de 2018

Qué dejamos de hacer por la inseguridad

Lo más temido por los mendocinos es ser asaltado con violencia. La encuesta de victimización la hizo el Ministerio de Seguridad.

Al nuevo Código de Faltas que se convirtió en ley días atrás le llovieron críticas y hasta se lo calificó de represivo. Sin embargo, algunas de las conductas que sanciona surgieron de una encuesta de victimización que hizo el Ministerio de Seguridad de Mendoza a 1.510 mendocinos que respondieron sobre las situaciones de inseguridad que los aquejaban y que finalmente no denunciaban. Es lo que los analistas llaman la "cifra negra de la criminalidad".

El sondeo que se realiza a fin de año, muestra que en 2017 creció -pasó de 43,6% en el 2016 a 43,9% al año siguiente- el número de hogares que sufrió al menos un delito y cuyas víctimas nunca lo registraron ni en el 911, ni en una fiscalía.

Los encuestados, todos mayores de 16 años residentes en el Gran Mendoza -es en donde sucede el 75% de los delitos de la provincia-, resaltaron qué es lo que más ocurre en las cercanías de sus viviendas y los hace sentir inseguros.

El 66% de las respuestas coincidieron en el consumo de alcohol en las calles; mientras que el 57,7% se quejó del consumo de drogas, el 53,5% apuntó el vandalismo y el 49,5% destacó la inseguridad que le genera la reunión de patotas o bandas. En la misma consulta 34,7% de los consultados resaltaron que se vende droga en la calle y un porcentaje similar (34%), que se comercializa alcohol a menores.

Marihuana. Imagen ilustrativa.
Marihuana. Imagen ilustrativa.

A tono con la reincidencia de esas situaciones, desde la cartera de Seguridad surgió la iniciativa de incluir en el nuevo Código sanciones más duras para quienes expenden bebidas alcohólicas, ya que la venta de estupefacientes está penada y es un delito federal. Así, entre las contravenciones que multa, aparece que deberá pagar entre $19.000 y $57.000 aquel que comercialice alcohol fuera del horario de venta o a menores de edad, para los que también se prevé un arresto que va de los 20 a los 60 días.

El ministro de Seguridad, Gianni Venier, puntualizó: "Lo que se resaltó en esa encuesta es todo aquello que repercute en el espacio público y lo hace más dificultoso para las personas que quieren disfrutarlo. Entre ellas el consumo de alcohol de menores que termina en violencia, o el acoso de trapitos y cuidacoches, con una actitud extorsiva. Todo lo que hace que la persona sienta que estando en la calle corre algún riesgo".

Esos peligros latentes, que en algunos casos se materializaron en un delito, hicieron que los mendocinos cambiasen su forma de vida y dejasen de realizar algunas actividades en pos de su seguridad.

Entre los consultados surge que el 76,1% ya no permite que sus hijos menores de 18 años salgan solos, mientras que el 70,2% no lleva dinero en efectivo, el 59,6% dejó de usar joyas, relojes u objetos de valor y el 53% ya no sale de noche. El 52,2% elige no salir para no dejar su casa sola y el 38% por la inseguridad dejó de salir a caminar, correr o andar en bicicleta.

Según el ministro Venier, "la repercusión de este tipo de situaciones en la gente termina generando represión y Freud nos explica que lo que se reprime siempre surge por otro lado. Si el espacio de violencia, crece se genera una sociedad más conflictiva. Nosotros estamos trabajando con un sistema de inteligencia para analizar los homicidios ocurridos en la provincia y gran parte de ellos vienen de problemas vecinales irresueltos. Alguno pudo empezar con alguien que en un asado se pasó de copas, puso música fuerte toda la noche, un vecino vino a recriminárselo, se fueron a las manos y terminó con un cuchillazo o un balazo que le dio muerte a una persona. Eso se pudo evitar si se hubiesen regulado esas situaciones, que es lo que pretendemos con el nuevo Código. Por eso al tema lo hemos abordado desde la seguridad".

En las encuestas del 2016 y la del 2017 surge, comparativamente, que bajó la cantidad de mendocinos que tiene la sensación de ser posible víctima de un delito en los próximos 12 meses: pasó de ser el 70,1% al 63,9% en el 2017, algo que en el Gobierno leen como una consecuencia de una creciente confianza en la Policía, que aumentó 10,9%: de tener una aceptabilidad del 36,8% en el 2016, trepó al 47,7% en el 2017.

Sin embargo, cuando se los consultó por los delitos que temen sufrir, los encuestados continúan remarcando el robo con el uso de la violencia. Este tipo de atraco lidera el ránking con el 84,4% y es el que menos bajó respecto del 2016, cuando igualmente tenía el podio con un 85,6%. De cerca lo sigue el miedo a sufrir un hurto, que es del 51,6% y el robo a la vivienda que llegó al 45%.

En contrapartida, sí es más notorio cómo cayó el miedo a ser víctimas del vandalismo, que arrojó un valor del 38,1% en el 2016 y bajó al 9,9% en 2017, marcando una disminución del 28,2%.

"Que esto esté bajando es un buen indicador porque está directamente relacionado con lo que siente la gente cuando sale a la calle, un temor que también bajó en 4,46% en lo que hemos medido en el 2017, pero claro que nos preocupa que siga alto el miedo a sufrir un robo con violencia, porque no se puede vivir así, porque afecta la calidad de vida. Esto es lo que pretendemos cambiar conociendo estos datos que nos brinda la encuesta de victimización. Esta información nos ayuda a desarrollar políticas operativas y también a medir nuestra gestión. Hay que analizarla de la manera más racional posible", evaluó Hugo Sánchez, jefe de Gabinete, del Ministerio de Seguridad.