Mendoza Domingo, 9 de septiembre de 2018

Por día dan de baja a unas 63 líneas de telefonía fija

En un año, 23.000 mendocinos prescindieron del teléfono fijo. Aún hay 360.000 accesos en la provincia

Para algunos abuelos sigue siendo lo más fácil de usar. Para los millennials, algo que usaban sobre todo sus padres. Para los niños y adolescentes, un objeto digno de un museo o de una historia fantástica sobre un viaje al pasado. El teléfono fijo ya es casi un objeto de culto a nivel mundial y Mendoza no se queda atrás. De hecho, su pronta desaparición se ve reflejada en números. Sólo en un año la provincia pasó de tener 383.000 líneas a 360.000.

En detalle, el primer trimestre del año cerró con 23.000 líneas fijas (6%) menos que el mismo trimestre de 2017, lo que equivale a decir que en la provincia hubo 63 bajas por día.

Los números se desprenden de las estadísticas que maneja el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), que demuestra cómo la población prescinde de algo que en los '90 era sumamente necesario para poder comunicarse. Hoy, los avances tecnológicos y el uso proliferado de celulares le está dando sepultura a la telefonía fija, que a nivel nacional cuenta aún con 9.590.578 accesos.

Entre ellos, 360.417 pertenecen a Mendoza (casi el 4%), que se ubica quinta a nivel país, después de la provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

"Hoy los clientes eligen como principal modo de comunicarse WhatsApp, redes sociales y diferentes aplicaciones que usan a través del móvil. Hoy los mendocinos prefieren la telefonía móvil", aseguraron desde Movistar, que es hoy la compañía que está al frente de las líneas fijas que pertenecían a Telefónica, que hasta julio eran 259.940.

"Este número decrece año a año", afirmaron desde esta empresa sin precisar qué porcentajes de disminución han sufrido pero sí mostrando con números que la telefonía móvil es cada vez más demandada. "En los últimos 18 meses ha crecido el 3%, con un pool que supera los 340.000 clientes", dijeron.

Los motivos

Hoy el teléfono fijo sobrevive a fuerza de internet, ya que es necesario para acceder a algunos planes; gracias al uso que le dan las personas mayores y a algunos que lo conservan por una cuestión cultural y afectiva.

Entre estos últimos, Marcela, viuda del reconocido médico pediatra David Chalub, en San Carlos, contó que no sólo busca preservar la línea sino que hasta conserva el aparato que recibía consultas y por el que se daban turnos, en el mobiliario del consultorio que estaba en La Consulta. "Por motivos personales y afectivos la sigo conservando", dijo.

También hay otros que la mantienen por costumbre o confianza. "Mi mamá tiene y mi suegra también. Por costumbres antiguas, por si ocurre alguna catástrofe natural, mantienen el teléfono fijo que es el que funciona y porque se manejan mejor que con un celular.

Es cuestión también generacional o de prevención", contó Déborah Puebla, acerca de las costumbres de Alicia (57) e Inés (70).

"Lo seguimos teniendo para tener comunicación con los hermanos de mis suegros que son grandes. Pero también porque a través del fijo me comunico con la obra social porque a veces no me conviene usar el celular porque son llamadas largas, a Buenos Aires, o a las ortopedias o por turnos médicos", contó Valeria Jaled, usuaria de una línea fija en Tupungato, haciendo alusión al tratamiento médico de uno de sus hijos.

En cuanto a otras conveniencias, el principal motivo que lleva a que los mendocinos conserven la línea fija es que les resulta fundamental para tener servicio de internet. "No lo uso absolutamente para nada.

Lo desconecté porque siempre llamaban a cualquier hora para ofrecer otras cosas y molestar", contó Arturo Giaquinta, millennials que se quejó de algo común entre los usuarios: las llamadas de bancos, las publicidades y hasta encuestas políticas.

"Estamos buscando otras alternativas para sacarlo definitivamente. Cuando podamos acceder a otro servicio de internet lo damos de baja", dijo Liliana Mansueto.

Es que en el recuento total de los gastos del año, aquellos que lo tienen sólo de forma accesoria deben abonar por arriba de los $2.000 como mínimo, que pueden ser más según el plan.

Los testimonios se condicen con lo que algunos consultores relevan acerca de quiénes aún usan este objeto de culto. Desde Carrier & Asociados afirman que en los hogares los adultos lo usan más (81% reconoce usar el teléfono para hacer y recibir llamadas), mientras que el 57% de los jóvenes de entre 20 y 34 años respondió no usar este servicio, al menos para llamadas.

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