Mendoza Domingo, 7 de octubre de 2018

Pedro quedó para siempre en el corazón de los juninenses

Durante 20 años cuidó y mantuvo la rotonda de ingreso al departamento. Por eso el lugar ahora lleva su nombre.

Tenía 18 años cuando ingresó a trabajar en la Municipalidad. Durante 41 años fue jardinero y 20 de ellos se encargó de parquizar y mantener la rotonda ubicada en el ingreso principal a la ciudad de Junín. Pedro Rogelio Moyano se jubiló en agosto. Murió 23 días después.

Junín todavía conserva lo mejor de los pueblos. Todos se conocen y saben quién es quién, cómo ha sido la vida de cada uno y se aceptan (o no) tal cual son.

Uno le podría preguntar a cualquiera por Pedro Moyano y la charla con su hermano menor, Fabián, es suficiente para confirmar algunos datos. Sólo queda sin respuesta una pregunta: ¿Pedro Moyano es descendiente de Pedro Advíncula Moyano, aquel que fue mano derecha y capataz en la finca de Los Barriales del general José de San Martín?

"No lo sé, quizás si. Somos de Medrano", contesta Fabián Moyano.

Está claro que Pedro Rogelio fue uno de 14 hermanos. "Yo soy el menor y tengo 46. La mayor es una mujer que ahora debe tener unos 73. Pedro creo que era el tercero... o el cuarto", dice el crecido benjamín.

También está claro que Pedro trabajó en la viña desde pequeño y que a los 18 entró a la Municipalidad de Junín. Era 1977.

"Siempre hizo trabajo manual, pero su oficio innato era el de jardinero y eso se notó cuando se hizo cargo de la rotonda de Junín, que antes en realidad era un triángulo", recuerda su hermano.

Dicen que Pedro tenía la mano verde. Todo lo que plantaba, todo lo que sembraba, crecía.

A penas entró a la Municipalidad "conoció a Cruz Quiroga y se casaron. Tuvieron cinco hijos y, después de mucho esfuerzo, pudieron tener su casa propia, a 300 metros de la rotonda".

Era sólo un obrero más, hasta que hace unos 20 años se hizo cargo de la rotonda "y eso le dio visibilidad", cuentan, porque terminó siendo "la rotonda de Pedro Moyano".

"Esta rotonda es reconocida en toda la Zona Este por la belleza y limpieza con que el Pedro cuidaba este espacio de todos los juninenses. Fue un ser maravilloso, con una vocación de servicio y un compromiso con el departamento que no entendía de horarios", dijo hace unos días el intendente de Junín, Mario Abed.

En agosto pasado Pedro cumplió 41 años de trabajo y el 3 de mayo había celebrado su cumpleaños 65. Ya estaba en condiciones de jubilarse.

"Con los hermanos creemos que Pedro estaba muy ansioso. Había estado el último año pensando qué hacer cuando se jubilara. Quería disfrutar un poco, pero también tenía pensado en comprarse un utilitario, para seguir trabajando en jardinería", dice Fabián.

Pero esa vida de jubilado a Pedro sólo le duró 23 días. Había tenido buena salud durante su vida, pero en este agosto "le dio una neumonía muy fuerte".

La esposa, hijos, hermanos y nietos junto a la placa que homenajea a Pedro Rogelio Moyano.
La esposa, hijos, hermanos y nietos junto a la placa que homenajea a Pedro Rogelio Moyano.

Un jueves Pedro había dicho: "Tengo un dolor fuerte acá atrás", indicándose la espalda. Su mujer le había recomendado ir al médico. "No, es aire lo que debo tener", rechazó Pedro.

"Fue todo muy rápido. El jueves me llamó para que el viernes lo acompañara a ver un auto que quería comprarse y que ya había apalabrado. Ese día él estaba haciendo un contrapiso... y al mediodía del día siguiente, se murió", recuerda emocionado Fabián Moyano.

El día que se descompuso, jueves a la mañana iba a comprase un auto, un 206 ya lo había visto. Ese jueves estaba trabajando.

"Lo mató la ansiedad. Su puso muy ansioso cuando le sacaron el lazo. Hacía un año que venía haciendo planes", dice el hermano menor.

"Su desaparición física fue un golpe muy duro para quienes lo conocimos. Su compromiso con los demás lo convierte en un hombre que nunca será olvidado. Es un justo reconocimiento a su trabajo y esfuerzo", dijo el intendente Abed, que hizo colocar una placa en su honor en la rotonda y la descubrió él mismo, junto con la familia de Pedro.