Mendoza Viernes, 27 de julio de 2018

Nadia y Natalia, las heroínas que encontraron a la familia de Luis

"Nunca habíamos tenido referencia de su entorno. Normalmente era traído por la policía, pero la última vez vino solo, voluntariamente", contó una de ellas.

Luis Alfredo Cazón, nacido en Jujuy y llegado a Mendoza hace 22 años como obrero golondrina, acaba de recuperar a su familia. Es paciente frecuente del hospital el Sauce. La trabajadora social Nadia Alonso y la psiquiatra Natalia Ponce fueron las que lograron ubicar a su familia en Jujuy.

El hospital El Sauce atiende 30.000 consultas anuales y recibe 3.000 internaciones. Una de ellas ha sido la de este hombre de 38 años que parece un muchacho de veintipico.

"Luis viene con varias internaciones desde el año pasado. Esta es la tercera de este año", cuenta Nadia Alonso. "Nunca habíamos tenido referencia de su entorno. Normalmente era traído por la policía, pero la última vez vino solo, voluntariamente. Después de que fue compensado psicopatológicamente, comenzó a manifestar ganas de volver a su tierra para encontrar a su familia".

Fue una pesquisa que comenzaron a realizar Nadia y Natalia, con autorización y respaldo de la directora del Sauce, Marcela Prado.

"Buscamos en guías de teléfonos y llamamos a los que tenían el mismo apellido. En un llamado nos atendió una docente. Muy amable, ella nos ayudó publicar en las redes la foto de Luis, sus datos y su historia, hasta que la vio una hermana de Luis, que nos llamó al hospital", recordó Nadia.

Casos como los de Luis son muy frecuentes, muy comunes. Gente que ha salido de su hogar alguna vez buscando un mejor destino y que perdió todo contacto con su familia de origen. A veces es por voluntad propia, otras por trampas del destino. Es bastante frecuente que las personas que viven en la calle hayan llegado así y quedaran varadas, olvidados, con distintas patologías, desde el alcoholismo hasta alguna patología psiquiátrica.

"Son frecuentes los casos como este. Pero son pocos los que manifiestan la intención de restablecer contacto con su familia y de regresar a su lugar de origen", dice la psiquiatra Natalia Ponce. Y es menos frecuente aún que "la familia esté bien predispuesta para recibir y acompañar a su familiar en el tratamiento. Que el paciente no se reintegre no es una traba del hospital, sino que la traba está afuera. Es el muro del estigma del paciente. Nosotros siempre buscamos que el paciente vuelva a su casa", dijo la profesional, y "en el caso Luis "nos da mucha felicidad, porque ha habido una muy buena aceptación familiar".

Luisito está feliz, aunque no esté muy acostumbrado a sonreir. Foto: Horacio Rodríguez / Diario UNO.
Luisito está feliz, aunque no esté muy acostumbrado a sonreir. Foto: Horacio Rodríguez / Diario UNO.

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