Mendoza Lunes, 19 de febrero de 2018

Mendoza tiene la lagartija más amenazada de la Argentina

Liolaemus rabinoi es una especie que habita en los médanos cercanos al embalse El Nihuil en San Rafael.

Mendoza cuenta con la lagartija más amenazada de todo el país, según la última categorización de la Asociación Herpetológica Argentina (AHA).

Este organismo evalúa el grado de peligro de las especies de anfibios y reptiles de acuerdo a distintos criterios como la distribución, endemismo, rareza ecológica, efectos humanos, potencial reproductivo, tamaño corporal y abundancia.

En base a estos parámetros les otorga, de mayor a menor probabilidad de extinción, las categorías de en peligro, amenazadas, vulnerables y no amenazadas. Sin embargo, hay especies que por el desconocimiento de su biología aún no pueden categorizarse. En estos casos son catalogadas como insuficientemente conocidas por los científicos.

Mendoza cuenta con 14 especies de lagartijas con algún grado de riesgo, lo que representa 26% del total de lagartijas. Por estas cifras lleva la delantera a nivel nacional. Le sigue Río Negro con 11 especies, Catamarca, Neuquén y Salta, cada una con 10 especies. Explican los conservacionistas que las causas de emergencia son diversas, pero fundamentalmente están relacionadas al impacto que producen las actividades humanas.

Desde la asociación BIOTA detallaron que la "lagartija de El Nihuil" resulta ser la especie más amenazada de Argentina, ya que cuenta con la categoría de "en peligro". Este reptil habita en los médanos cercanos al embalse El Nihuil en San Rafael. Durante años se la creyó extinta, pero fue redescubierta en 2010 por un grupo de Herpetólogos.

Valeria Corbalán, miembro de BIOTA, especificó que uno de los motivos que hace peligrar este reptil es el uso intensivo de vehículos doble tracción en los lugares donde habita. "Las competencias provinciales, nacionales e internacionales han llevado a la desaparición de algunas poblaciones de esta especie y ponen en riesgo las poblaciones que quedan", dicen los biólogos.

Preocupados por el cuidado de la diversidad biológica, desde esta asociación también especificaron que existen tres especies de matuastos, seis de lagartos cola de piche y otras cuatro especies de lagartijas que son vulnerables. Para el caso de los matuastos, su amenaza principal es el ataque del hombre por considerarlos erróneamente "venenosos".

Otras amenazas son la destrucción del hábitat por la tala de bosques y construcciones de obras de ingeniería, el incremento de la actividad petrolera y minera, y la desertificación por sobrepastoreo. La creciente actividad petrolera en el área de distribución de algunas de estas especies podría afectar las poblaciones por la fragmentación y pérdida del hábitat.

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