Mendoza Lunes, 9 de abril de 2018

Los niños del Kinder Club homenajearon a Bodoc

En un encuentro organizado por el Centro Cultural Israelita, recordaron el paso de la escritora en su infancia por el club.

A primera vista lo que hay son colores. Por todos lados. Colores vivos, nítidos, brillantes. Azules, rojos, naranjas, amarillos, verdes. En los banderines, en el piso dibujados con tizas, en los juegos. Lejos de cualquier solemnidad, en el Centro Cultural Israelita, los chicos del Kinder Club fueron los protagonistas de un homenaje a la escritora Liliana Bodoc que, en su infancia, también fue parte del club.

Una caja enorme de tizas de colores en el suelo, niños con sus papás haciendo dibujos sobre el asfalto de calle Maipú, en Mendoza capital, en la que funciona el club, y un paracaídas de colores enorme son la primera impresión de un homenaje muy diferente para la escritora, a dos meses de su muerte. En su infancia, cuentan tanto desde el club como uno de sus hermanos, Hugo Chiavetta, Liliana ya mostraba en los encuentros en el club su incipiente pasión por la escritura. Para ellos, por eso, es una de las referentes de un espacio que busca que los niños aprendan y se conecten con el arte en sus diferentes expresiones desde su infancia.

"La idea surgió porque nos tocó mucho el corazón la muerte de Liliana. Ella venía acá y fue como un espacio donde se expresó. Nosotros trabajamos mucho con la imaginación y la fantasía", cuenta Diego Dolengiewich, director del Kinder Club.

Naiara Pulido tiene ocho años, va a tercer grado y dice que el Kider "está buenísimo". Con las rodillas de los pantalones manchadas con tierra de haber estado jugando y dibujando en el suelo, cuenta que "le gusta todo" lo que hacen. "La verdad que es excelente, les enseñan a jugar e interactuar con otros chicos", comenta su papá, Pablo Pulido.

En el homenaje, Gloria García de la biblioteca Daniel Talquenca de Guaymallén, leyó el cuento Rojo del libro Sucedió en colores. Además, inauguraron un mural que pintó Walter Lucero, en el que el artista quiso plasmar los mundos de las historias de Bodoc.

"Lili venía al centro cultural y ella ya mostraba su talento con pequeñas cositas. Ella era una mujer muy laboriosa, amanecía escribiendo. Escribía en condiciones y en lugares increíbles", recordó su hermano Hugo Chiavetta.