Mendoza Lunes, 2 de abril de 2018

Lencinas y un discurso basado en contra de la oligarquía

"Yrigoyen era evolucionista, partidario de los cambios moderados (...) admitía la convivencia pacífica de la UCR con la oligarquía. Lencinas era esencialmente un revolucionario, decido a alterar fundamentalmente el sistema", define el licenciado en Historia Pablo Lacoste.

Todo empezó en 1918, cuando fue elegido gobernador de Mendoza José Néstor Lencinas.

El lencinismo se inició siendo una variante del radicalismo pero luego tomó su propia dirección.

En 1918, el primer triunfo fue con la fórmula J. N. Lencinas - Álvarez; en 1922, C. W. Lencinas - Gargantini; y en 1926, Orfila - Saá Zarandón, estas dos últimas ya presentadas bajo la denominación de UCR lencinista.

José N. Lencinas quería reformular las prácticas políticas hasta entonces vigente, que tenían el objetivo de asegurar la influencia de la élite ilustrada en detrimento de las bases populares.

El lencinismo basaba su soporte popular en su discurso antioligárquico y para reforzar su imagen antioligárquica se presentaba la alpargata como el símbolo del partido. "Alpargantas sí, bordalesas no", era el lema.

Se predicaba la exaltación de la dignidad del pueblo trabajador y se dieron acciones concretas en este sentido, lo que ocasionó de manera cada vez mayor la crispación de los conservadores, que acusaban a los lencinistas de "bolcheviques" y la desazón de los socialistas que veían cómo las medidas que ellos hubieran pretendido imponer las hacían los lencinistas.

Se creó el Departamento de Trabajo (Ley N°731) y la ley de salario mínimo y jornada laboral máxima de ocho horas (Ley N°732) con lo que el salario se incrementó el 150% y en cuanto a las clases propietarias se realizó la intervención a la Compañía Vitivinícola que era un trust de los grandes bodegueros, implementado y autorizado por los anteriores gobiernos.

La intervención se hizo con el objetivo declarado de terminar con la compañía y realizar otro tipo de institución para mejorar las condiciones de negociación de los pequeños viñateros a través del rol del Estado como regulador de la actividad económica (leyes 758 y 759). Estas dos presiones a las clases propietarias representadas en los conservadores fueron muy probablemente las que en mayor medida influyeron para que estos operaran en los círculos nacionales (especialmente el Senado) y malquistaran al gobierno de Lencinas con Yrigoyen.