Miércoles, 4 de enero de 2017

La Suprema Corte pidió informes por la licencia de salud de una jueza

Las actividades recreativas y los paseos de Carolina Rivera, magistrada con parte de enferma, motivaron una revisión tras una denuncia en las redes.

La licencia por razones de salud de una jueza de flagrancia llevó a la Suprema Corte de Justicia, en plena feria judicial, a pedir informes sobre su situación, luego de que trascendiera que la magistrada viaja y realiza actividades recreativas a pesar de que tiene los días otorgados para su recuperación.

El máximo tribunal espera una respuesta de los órganos administrativos del Poder Judicial encargados de darle el detalle del trámite realizado.

Hasta ahora el movimiento de la Corte de Mendoza es puramente de forma. La presidencia, a cargo de Pedro Llorente, quiere conocer lo que está documentado sobre la situación laboral actual de la jueza.

Es decir, el máximo tribunal no ha abierto ninguna investigación ni ha adelantado ningún juicio de valor. Sólo ha pedido los informes ante cierta repercusión pública del caso.

La magistrada en cuestión es Carolina Rivera, titular del Segundo Juzgado de Flagrancia, más conocida como la Justicia exprés, a la que van a parar los acusados que fueron detenidos cometiendo el delito in fraganti y a los que se les hace un juicio sumarísimo.

El caso
A través de las redes sociales se habría denunciado que la jueza Carolina Rivera, que está con licencia médica, hace montañismo y habría viajado a Chile y a Europa, comparándola con el caso de la fiscal viajera, Anabel Orozco, que está con un pedido de jury por irse de vacaciones a Brasil cuando cursaba una licencia por una lumbalgia aguda.

Sin embargo, el diagnóstico haría en principio la diferencia entre el caso de Rivera y el escándalo de Orozco.

La jueza, a diferencia de la fiscal viajera, tiene un parte médico extendido por el reconocido galeno mendocino Ricardo Sardi, quien le otorgó la licencia por razones psiquiátricas.

Esa información es oficial y fue confirmada desde la Oficina de Prensa de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.

La Corte también confirmó que Rivera cursa la licencia médica desde setiembre, cuando fue designada como jueza de flagrancia, tribunales en los que casi no habría actuado, por el cuadro de salud. Antes de este cargo ella se desempeñaba como jueza penal correccional.

El debate con las licencias psiquiátricas laborales es que a diferencia de otros cuadros de salud que requieren internación, o días de recuperación del enfermo en cama, en general éstas están muy asociadas al estrés y la sobrecarga de trabajo.

Los médicos especialistas en la materia suelen prescribir contra esos estados de desánimo generalizado o cuadros depresivos ocasionales un régimen de recuperación que alienta a realizar durante la licencia actividades recreativas y de ocio, más vida social y hasta el cambio de aire con algún viaje que permita al paciente una rápida recuperación anímica.

La Corte está esperando el detalle de los informes para ver si éste es el caso concreto y si hubo alguna prescripción médica puntual.

También para ver cuál fue la intervención de la Junta Médica del Poder Judicial.

El que desató el escándalo
Es aquí donde cala hondo la diferencia con el caso de la fiscal Anabel Orozco.

Porque la fiscal viajera presentó un parte médico con una solicitud de licencia por 10 días, cuyo certificado firmado por un médico habilitado acreditaba que el cuadro que la aquejaba era una lumbalgia aguda, es decir un fuerte dolor muscular en la espalda, que suele aparecer a la altura de la cintura y que le impide al paciente moverse, ya que de hacerlo sufre fuertes dolores.

El diagnóstico de Orozco la obligaba a un reposo domiciliario para su recuperación porque si la magistrada podía desplazarse de un lado a otro, entonces podía también ir a trabajar.

Y fue esa situación la que la condenó públicamente y ante sus propios pares.

Teniendo en sus manos un parte con un cuadro que exigía reposo, Orozco se fue a Brasil, estuvo 10 días en Florianópolis y publicó fotos propias en su cuenta de Facebook, a la que había libre acceso, en la que se mostraba plenamente saludable, en la playa, paseando con amigas, comiendo en restoranes.

Como si fuera poco, la fiscal presentó luego una extensión de su licencia por 10 días.

El parte médico acreditaba un agravamiento del cuadro de la lumbalgia y el certificado había sido extendido el 18 de noviembre, lo que terminó de configurar el escándalo porque en esa fecha ella aún estaba en Brasil y el galeno que le certificó la extensión de la licencia permanecía en Mendoza.

Cuando volvió a Mendoza, Orozco, ya en conocimiento de las repercusiones públicas de su caso, no intentó aquietarlo sino que, por el contrario, se fue a Potrero de los Funes, en San Luis, a un torneo de bridge y también fue fotografiada en esa situación, imagen que se hizo pública y la dejó más complicada.

Además, en la investigación que hizo la Procuración de la Suprema Corte, el secretario judicial de Orozco acreditó que la fiscal lo citó en un café de la peatonal Sarmiento para que llevara el segundo certificado que extendía su licencia.

Tal encuentro no hacía más que acreditar para la Procuración que Orozco podía movilizarse por sus propios medios y no parecía ser víctima de un cuadro de lumbalgia.

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