Mendoza Domingo, 18 de noviembre de 2018

La mendocina que fundó un templo de meditación en la Cordillera

Liliana García Vázquez es guía espiritual reside en Buenos Aires, pero viene a Mendoza a realizar prácticas de meditación y a dar talleres.

Liliana García Vázquez nació y vive en Buenos Aires, pero Mendoza es donde encontró "su lugar en el mundo". Puntualmente, en San Alberto, un distrito de Las Heras, que queda a pocos kilómetros del valle de Uspallata, al pie de las montañas mendocinas.

Es maestra de yoga, se ha formado con guías espirituales que practican esta disciplina en la India, hace meditación y es especialista en terapias alternativas, puntualmente, en terapias florales. Su principal interés en la vida es contagiar la energía tal y como ella la vive.

Por este motivo, levantó -con un grupo de personas dedicadas también a la meditación y al yoga- un lugar para la reflexión y la búsqueda de la armonización espiritual.

Se denomina Templo de la Madre Divina y no pertenece a ninguna religión, sino que está dedicado a la energía femenina, representada por la diosa hindú Parvati, justamente en este punto de la cordillera de los Andes.

Desde que era adolescente tiene una gran afición por la vida espiritual y una intuición que es casi una certeza: la energía que se puede percibir en los montes Himalayas, se siente también en este lugar de la cordillera mendocina.

Liliana también escribió un libro acerca de las terapias que realiza con flores de Bach y está organizando permanentemente actividades de meditación y yoga en el Templo de la Madre Divina.

Habló con Diario UNO para contar su experiencia y cómo el yoga cambia la vida de quienes se animan a buscar en su interior.

-¿Cómo elegiste Mendoza como lugar de meditación?

-Hace muchos años que viajo a Mendoza, porque tengo a mi familia política aquí. He dado muchas charlas, conferencias, talleres y clases de yoga. También con un grupo de personas con las que compartimos intereses, hemos creado un espacio de meditación, en San Alberto -el Templo de la Madre Divina-. Ahí hago actividades gratuitas algunas veces en el año, vamos desde distintos lugares, nos reunimos a meditar, a realizar caminatas y respiración

-¿Puntualmente qué fue lo que te atrajo de la provincia?

-Lo que me impactó siempre fue la cordillera. Me formé en la India en la psicología y filosofía del yoga. Muchos buscadores espirituales y maestros que conocí en la India coincidían en una intuición que yo había tenido durante mucho tiempo: la energía depositada en los Himalayas, iba a pasar a la cordillera de los Andes. Entonces, yo decidí conectarme con esa posibilidad de sabiduría escondida en la cordillera, que también puede asociarse con la de los pueblos originarios. Siempre amé profundamente Mendoza y cuando descubrí este lugar, me sentí atraída desde lo energético.

-¿Cómo te surgieron estas inquietudes?

-Desde muy chica tuve mis propias experiencias espirituales. Mi primera formación la hice en periodismo, pero cuando yo era chica no se hablaba del yoga. Sin embargo, tuve la oportunidad de conocer en la adolescencia a un gran maestro de yoga espiritual, el que trajo esta disciplina a Occidente. Él me dijo que yo tenía que dedicar mi vida a esto. En ese momento, no sabía bien lo que significaba, pero sí tenía una certeza: era lo que tenía que hacer. Fui a vivir a la Patagonia, conocí a importantes instructores de yoga, fui a monasterios, a templos en distintas partes del mundo. Pero mi lugar elegido es San Alberto.

-¿Cuál es tu especialidad dentro de las prácticas espirituales?

-Yo soy especialista en terapia floral con flores de Bach y también he estudiado astrología. Eso es lo que he plasmado en el libro que escribí. Lo que yo puedo compartir y dar ahora tiene que ver con esta buena suerte que tuve de aprender de grandes maestros y hacer formaciones en lugares muy serios y muy profundos.

-¿Cómo se podría explicar en pocas palabras en qué consiste esta filosofía que combina la meditación, el yoga y las terapias alternativas?

-Lo que yo aprendí es que todas las cosas están unidas e integradas: los astros, la naturaleza, la mujer, el hombre, la tierra, todos dependemos del eje superior. Entonces, lo que tenemos que hacer para sentirnos bien es alinear el alma y el psiquismo, entrar en armonía.

-¿De qué manera se puede lograr?

-Buscando la conexión del hombre con la naturaleza. En esa conexión se puede restablecer una armonía olvidada. Hay que trabajar en estos nuevos movimientos en favor de la ecología: la tierra es un ser vivo, la tenemos que entender.

-¿Cómo integrás las prácticas a las que te dedicás?

-Lo que yo hago se llama terapia transpersonal. Las personas que vienen con sus problemas a lo mejor no están buscando un camino espiritual y ser más conscientes, pero necesitan ayuda. Tienen que atravesar un cambio, un duelo, un divorcio, una pérdida. Con una guía espiritual, puede haber una evolución al respecto.

-¿Esta es la forma que vos encontraste para elaborar las emociones dolorosas?

-Se trata de un aprendizaje espiritual. La trascendencia es estar despiertos y apasionarse por estar despiertos.

-¿Cuáles son tus "herramientas" espirituales?

-El yoga, la psicología social y la psicología positiva son mis herramientas, que van más allá de lo cotidiano, herramientas del alma. Es más fácil sanar cualquier dolor cuando vos contás con una energía mayor que no sabés que tenés, cuando te ponés en contacto con tus pensamientos más profundos. La psicología transpersonal te ayuda a trascender los impulsos.

-¿Qué es lo primero que tiene que hacer una persona que quiere vivir en armonía?

-Empezar a pacificar su mente. Somos lo que pensamos y lo que estamos viviendo lo hemos creado también nosotros. Tenemos que iniciar un camino de conocimiento personal, para poder salir del dolor. El peso de la carga familiar, social, laboral, no te deja elevar por sobre los problemas.

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