Alejandro Schneiter era médico clínico y murió a bordo de un buque en la Antártida. Su padre se presentó como querellante.

La familia del marino mendocino acusa a la Armada de abandono de persona

Por UNO

Dolor, angustia y muchas dudas es lo que dejó la muerte del médico mendocino Alejandro Schneiter, a bordo del buque ARA "Suboficial Castillo". Schneiter, de 39 años, falleció el pasado 25 de enero llegando a La Antártida pero la causa de la muerte informada por la Armada no convence a sus familiares y la autopsia aún no se realiza."Paro cardíaco atóxico y no traumático", fue la escueta explicación que recibieron los familiares en su momento. Ahora, el cuerpo está en Buenos Aires a la espera de que la burocracia permita la autopsia, mientras el padre, Arturo Schneiter, se presentó como querellante en la causa y tramita la presentación un perito de parte para que asista en la necropsia.

Alejandro Schneiter se había enrolado hace cuatro años y tenía el grado de teniente de fragata. Su cuñado, Gustavo Molina, explicó este lunes a Diario UNO, que cuatro días antes de su muerte, Alejandro fue revisado en Ushuaia, donde le diagnosticaron faringitis pultácea y lo medicaron.

Agregó que ya en la Base Esperanza lo vio otro médico, que subió al buque, y constató que el cuadro era grave y pidió que lo evacuaran, pero la nave siguió con su itinerario sin atender las advertencias del profesional.

"No es una fatalidad, no es un accidente ni mala suerte. Es abandono de persona porque omitieron todos los pasos que debían seguir", denunció Molina.

"Es toda una cadena jerárquica, desde el capitán Cáceres, por no evacuar y seguir", agrego.

Alejandro Schneider le había dado la vuelta al mundo en su labor con Médicos sin Fronteras, antes de entrar a la marina. Murió el 25 de enero.

Sus restos quedaron en la base Carlini, de la Antártida, para después de ocho días ser trasladados a Ushuaia, donde lo fueron a recibir sus padres. Sin embargo nunca lo pudieron ver y se enteraron de que por orden de un juez federal de la ciudad sureña se resolvió inconsultamente mandar el cuerpo a Buenos Aires para practicarle la necropsia, porque allí no habían los recursos necesarios.

Esta situación echó por tierra los planes del papá de "Pachu", como le decían sus familiares, amigos y el ambiente del rugby, que ya había designado un perito de parte para que participara en la autopsia y un abogado para que lo representara cuando regresara a Mendoza.

El cuerpo del médico mendocino estuvo ocho días en la Antártida. El lunes 1° de febrero la Fuerza Aérea envió un Hércules a la Antártida, que iba a ir a buscarlo y también trasladaba a 33 personas, pero se quedó en Río Gallegos por un problema en el tren de aterrizaje. El martes el otro Hércules (la Fuerza Aérea tiene sólo dos) fue a buscar el cuerpo y lo trasladó a Ushuaia.

La Armada le dijo al padre que debe esperar a que el buque "Suboficial Castillo" regrese de la misión antártica el 28 de febrero para conocer las novedades escritas por el capitán en la bitácora.

A este hermetismo se suman comentarios y cartas anónimas que llegan a la familia en la que presuntos miembros de la fuerza aseguran que Schneiter sufrió un abandono y señalan a varios oficiales por su mal actuar.

Alejandro Schneiter

Alejandro Schneiter era médico clínico, hijo de una familia de reconocidos profesionales mendocinos. Se graduó en la UNCuyo, luego de hacer su sencundario en el Colegio Universitario Central y hasta que partió con Médicos sin Fronteras se destacó como wing en Teqüé, donde se lo conocía como Pachu.

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